MARGARITA CARRERA



Guatemala, 1929

POEMAS PARA ESTOS DÍAS DE SANGRE
III

Y luego
no digáis que enmudecí
de pavor
que me oculté
tras el cómplice velo
miserable
del silencio.

No. No lo digáis.
Que mi grito
denuncia
la cruel metralla
la tibia sangre envilecida
los destrozados cuerpos
mancillados.

Mi grito
en la mirada
en la palabra
en el alma.

Mi grito de espanto
compañero del tuyo
hermano.

Poemas de sangre y alba, 1969.

COMO ALGUIEN DESESPERADAMENTE SOLO

Como alguien 
desesperadamente solo
sentado en el banco
de una plaza.

Como quien se ha detenido
en su indivisible susto
perseguido de ángeles
y demonios.

Así
el poeta
llora 
y habla con Dios
como un maniático
y le cuenta
de la sangre
y del alba.

Habla con los sordos
en su lenguaje mudo
y con las ratas miserables
de la ciudad ensangrentada.

MADRUGADA

Has recorrido
en madrugada insomne
cada uno de tus infiernos.

Callas. Vociferas
y callas
en tres tiempos
que son uno
en trinidad
de absoluto silencio.

Te desdices
y te acabas
lentamente y lentamente.

Eres pasto
de un Dios ciego
que te roe
en seco sabor de hueso.




No hay comentarios:

Publicar un comentario