ENRIQUE DE MESA


Madrid-España, 1878 -1929



SERENIDAD

Aquí, a la sombra de los pinos viejos,
descanso al repechar de la vereda,
quiero, mientras murmura el agua leda,
meditar la razón de tus consejos.

Transida el alma está de amargos dejos.
Sendero de dulzor o ruta aceda,
¿quién hay, humano que decirnos pueda
la dicha o el dolor que aguardan lejos?

De sol, silencio y soledad cercado,
huidera la pasión, la razón quieta,
lo más puro del alma se destila;

y el hombre, de sí mismo enajenado,
siente latir el ansia más secreta
y oye cantar el bronce de su esquila.

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