AUGUSTO DOS ANJOS


"¡Ah! Dentro de cada alma hay pruebas de que el dolor como un dardo se renueva cuando el placer ataca salvajemente ..."
Augusto Dos Anjos
Cruz do Espírito Santo, Paraíba-Brasil, 1884 - Leopoldina, Minas Gerais, 1914


VERSOS ÍNTIMOS


¡Ya ves! Nadie asistió al formidable 

entierro de tu última quimera. 
¡Sólo la Ingratitud –esa pantera– 
fue tu gran compañera inseparable!
¡Asume ya el desprecio que te espera! 
El Hombre, que, en un mundo miserable, 
vive entre fieras, siente una inevitable 
necesidad de ser también él fiera.
¡Coge fuego y enciende tu cigarro! 
Víspera del esputo es el beso, 
la mano que acaricia te apedrea.
Si a alguien causa dolor tu herida abierta, 
¡apedrea la mano que te acaricia, 
escupe tú en la boca que te besa!

(traducción de Ángel Guinda)

LA IDEA

¡¿De dónde viene?! ¡¿De qué materia bruta
Viene esa luz que sobre las nebulosas
Cae de inorgánicas criptas misteriosas
Como las estalactitas de una gruta?!
¡Viene de la psicogenética y alta lucha
Del haz de moléculas nerviosas,
Que, en desintegraciones maravillosas,
Delibera, y después, quiere y ejecuta!
¡Viene del encéfalo oculto que la ciñe,
Llega en seguida a las cuerdas de la laringe,
Tísica, tenue, mínima, raquítica…
Rompe la fuerza centrípeta que la amarra,
Mas de repente, casi muerta, se depara
Con el harapo de la lengua paralítica!

PSICOLOGÍA DE UN VENCIDO

Yo, hijo del carbono y del amoníaco,
Monstruo de oscuridad y rutilancia,
Sufro, desde la epigénesis de la infancia,
la mala influencia de los signos del zodíaco.
Profundísimamente hipocondríaco,
Este ambiente me causa repugnancia…
Sube a mi boca un ansia como el ansia
Que escapa de la boca de un cardíaco.
Ya el gusano – ese obrero de las ruinas – 
Que la sangre podrida de las matanzas
Come, y a la vida en general declara guerra,
Va acechando mis ojos por roerlos,
Y ha de dejarme sólo los cabellos,
¡En la frialdad inorgánica de la tierra!

SOLITARIO

¡Como un fantasma que se refugia
En la soledad de la naturaleza muerta,
Por tras de los yermos túmulos, un día,
Fui a refugiarme a tu puerta!
Hacía frío y el frío que hacía
No era el que la carne nos conforta…
¡Cortaba así como en la masacre
Del cuchillo incisivo el acero corta!
¡Pero tú no viniste a ver mi Desgracia!
¡Y yo salí, como quien todo repele,
-Viejo cajón cargando destrozos-
Llevando sólo en el despojo/casco tumulario
El pergamino singular de la piel
Y el sonajero fatídico de los huesos!

ALA DE CUERVO

Ala de cuervos sanguinarios, ala
De mal agüero que, en los doce meses,
Cubre a veces el espacio y cubre a veces
El tejado de nuestra propia casa…
¡Perseguido por todos los reveses,
Es mi destino vivir junto a esa ala,
Como la ceniza que vive con la brasa,
Como los Goncourt, como hermanos siameses!
Es con esa ala que hago este soneto
Y la industria humana hace el paño prieto
Que a las familias de luto martiriza…
Es aun con esa ala extraordinaria
Que la Muerte –la costurera funeraria-
Le cose al hombre la última camisa!

A MI PADRE MUERTO III

¡Pobre mi Padre! La mirada la Muerte le vidria.
En sus labios que mis labios besan
Microorganismos fúnebres pululan
En una fermentación gorda de cidra.
¡Duras leyes las que los hombres y la hórrida hidra
A una sola ley biológica vinculan,
¡Y la marcha de moléculas regulan,
Con la invariabilidad de la clepsidra!…
¡Pobre mi padre! Y la mano que llené de besos
Toda roída de insectos, como los quesos
Sobre la mesa de orgiásticos festines!…
¡Amo a mi Padre en el atómico desorden
Entre las bocas necrófagas que lo muerden
Y la tierra infecta que le cubre los riñones!


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