ATILIO SUPPARO


Uruguay, 1871-Buenos Aires, 1942

POR DÓNDE ANDARÁ


Yo te busco en mis recuerdos, nena,

Y te busco pa'morir con vos;

Se me achica el corazón de pena,

Pero aguarda a que le des un adiós.

Y te juro que no sé como eras,
Que mi mente no te encuentra ya;
Que me paso las horas enteras,
Preguntando: ¿por dónde andará?

Y cruzan, a la vez,
Siluetas en montón
Y nunca descubro cuál es.

Yo me acuerdo, solamente,
De una caricia, de un beso sano,
De una mano muy ardiente
Que entre sus dedos tuvo mi mano;
Del amor de una pareja,
De una ventana, chica y sin reja,
Donde estaban bien juntitos ella y él...
¡No sé si yo soy aquél!

Es por eso que te busco, nena,
y te busco pa'morir con vos.
¿Qué te cuesta ser, un rato, buena?
Si no pido nada más que un adiós.
No, no vengas, que bajó del cielo
La mujer que más quería yo:
Es mi madre que trae un consuelo
La que nunca mi mente olvidó.

CABECITA NEGRA

Inútil canción ¿para quién cantas?,
si ya la pebeta no escucha tu voz,
ni pone en tu boca la dulce ración
pa’ que con tu pico la puedas besar...
¡Callate!, no sigas tu triste gorjeo,
¿no ves que tu canto, me agranda este mal?...

Callate unos días, muy pocos tal vez,
ya verás que alegría te aguarda después...
Si quiere el destino traerme a la ingrata,
seguí con tu trino, con tal que alegrés,
si en cambio resuelve odiarme nomás
y se queda y no vuelve, entonces verás:
yo te abro la jaula, búscala en tu vuelo,
decile a esa maula, ¿por quién le cantas?...

Inútil canción ¿para quién cantas?,
si ya la pebeta no escucha tu voz,
ni pone en tu boca la dulce ración
pa’ que con tu pico la puedas besar...
¡Callate!, no sigas tu triste gorjeo,
¿no ves que tu canto, me agranda este mal?...

Serás como un hijo que busca la unión
y que lleva un recuerdo atado a un perdón
y vuelve trayendo, como un triunfador,
un beso en el pico y un lazo de amor...
¡Callate, no cantés, que siento en tu voz
como un eco distante, diciéndome adiós!...
La jaula está abierta, tendé tu volido
y al lao de su oído, cantá por los dos…
Yo te busco en mis recuerdos, nena,
Y te busco pa'morir con vos;
Se me achica el corazón de pena,
Pero aguarda a que le des un adiós.
Y te juro que no sé como eras,
Que mi mente no te encuentra ya;
Que me paso las horas enteras,
Preguntando: ¿por dónde andará?

Y cruzan, a la vez,
Siluetas en montón
Y nunca descubro cuál es.

Yo me acuerdo, solamente,
De una caricia, de un beso sano,
De una mano muy ardiente
Que entre sus dedos tuvo mi mano;
Del amor de una pareja,
De una ventana, chica y sin reja,
Donde estaban bien juntitos ella y él...
¡No sé si yo soy aquél!

Es por eso que te busco, nena,
y te busco pa'morir con vos.
¿Qué te cuesta ser, un rato, buena?
Si no pido nada más que un adiós.
No, no vengas, que bajó del cielo
La mujer que más quería yo:
Es mi madre que trae un consuelo
La que nunca mi mente olvidó.

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