ANTONIO DE UNDURRAGA


Santiago de Chile, 1911-1993


ELEGIA AL PIE DE LA GÁRGOLA


Golondrinas náufragas, viscosas
golondrinas cayendo 
en el más puro vacío.

Hay un maniquí morado
para uso de frías lágrimas 

Y hubo una gota que resbalaba 
por una lengua de mármol.
Mi infancia ya era: 

Terciopelo herido que cubre una gárgola
Y yo era aún la estatua de un niño,
cuando en mi taza de musgo
recogí las lágrimas de un dios adulto.

Y aunque podría hablaros de la herida,
de la herida sin lengua, ni raíces
que llagó y llaga sin tregua mis arbustos íntimos,
decidlo gritadlo también sin tregua:

Antonio de Undurraga, 
fue herido al pie de una gárgola y sus palabras
flotaron en sangre. Su retórica fue hecho y fabula de pelícanos.

PORTACELI

Llagas, si muchas llagas
que en el vacío, mudas se prolongan.

Creedme: Soy sólo un costado de barco
sanguilonento, húmedo 
y estoy sujeto a la eternidad
como un buzo cargado de relojes.

Cargado de sangre, de desdicha
y una gelatinosa demencia de ostras.

Mi lecho es de agujas
Empero, como un murciélago clavado en el muro
mi corazón aún yace.
Y en medio de una umbría de gargantas sordas
Hoy grito en la soledad
como una isla cubierta de designios.

Pero la soledad y el vacío me roen los labios.

¡Oh tú maniquí o huésped que moras en la niebla,
dadme la orilla y la luz oculta para elevar
mi oscuro globo de golondrinas!

¡ Oh tú distante huésped, reduce mi vacío,
tú sabes que he puesto pez de castilla a mi lengua
y que va pegada a mis llagas
como los pies de la domadora a su caballo.

¡Portaceli, bóveda y luz, cúpula y sangre
para tan largo viaje!

¡Oh huésped inconsútil, creedme:
El corazón me pesa demasiado
Y he resuelto: abandonarlo a una tribu de babosas.

TIEMPO SUMERGIDO

Voy hacia tu espíritu y gravito
en las columnas de tu cuerpo desnudo.

Pero el tiempo cae en negros pedazos
Y tú lo extiendes como al puente cortado en un abismo.

Y en los muros del llanto vacío
en el centro de un océano de agujas
o en el lomo de un glauco horizonte muerto,
me palpo como un jinete que perdió los muslos
o como el marino que al pronunciar el nombre de su nave,
pájaros suicidas le devoran los labios.

Voy hacia tu espíritu, habito en tu piel
y me anuda la sombra de tu cuerpo precioso
como la goma, el llanto y los ciervos heridos.

Pero en cada velamen naufragan miríadas de plumas
Y hay péndulos enajenados que miden la agonía
de un hombre desnudo y devorado por su sangre
El hombre que pretendió ahorcarse en tu cintura.

Liquidas puertas girando 
en inmensos bloques oceánicos
me amputaron los ojos y las manos
cuando sólo un suspiro era la distancia 
que me separaba de ti. 

He aquí por qué en los muros del llanto vacío
he aquí por qué en el centro de un océano de agujas,
aun te espero, y muerdo fríamente:
el diabólico muro que te cubre y oculta,
el pájaro litúrgico que te cierra los labios,
la gangrenada lengua que te aparta de mi.

ZODIACO DEL ZANCUDO

Anima en zancos.
Vampiro en la caligrafía de la sangre,
flor en pétalos de vidrio.
Guerrillero de alambre.
Eclipsada estrella de música.
Resorte hundido en un suspiro.
Pérgola fantasmagórica.
Armadura huida de su crinolina.
Red en vías de ser ángel.
Mica atada a un molino intangible.
Barquilla demoníaca.
Alfiler en la corbata del agua.
Autogiro de celofán.
Banderillero alucinado.
Andarivel de roja música.
Varillaje de un gélido paraguas de vidrio.
Pétalo transparente.
Momia inalámbrica.
Lazo en la cintura de nenúfar.
Capricho pitagórico.
Parrilla en las llamas de la noche.
Frustrado espíritu nacido de una aguja.
Arpista en las cuerdas de la lluvia.
Diurna corola de colapiz.
Trapecista en los imanes del aire.
Maniquí de alambre.
103Diabólica radiografía de un suspiro.
Turbio meridiano de música.
Tentativa de ser mástil.
¡Que al nivel de la sangre os devore Satán
con toda vuestra ardiente geometría nocturna!


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