ANDREI VOZNESENSKY


Moscú-Rusia, 1933-2010

¡ SILENCIO !

Quiero silencio, silencio...
¿Acaso mis nervios se quemaron?

Silencio...

para que la sombra del pino,
fría, como una travesura, cosquilleando
se deslice

por toda la espalda hasta el meñique del pie.

Silencio...

Los sonidos están desconectados.
¿Cómo llamar tus cejas cuando la marea baja?
La comprensión
silenciosa
del silencio.

El sonido se retrasa después de luz.
Abrimos la boca demasiado.
El presente es innombrable.
Hay que vivir en sensaciones, en colores.

La piel también es una persona,
tiene impresiones, voces.
Para ella un roce musical
es como el canto del ruiseñor para la oreja.

Cómo pueden vivir así, charlatanes,
¿El té, otra vez a las apuradas?
¿Acaso no gritaron lo suficiente?
Silencio...

Estamos inmersos en lo otro...
En el curso de una naturaleza misteriosa,
por el olor acre del humo
sabemos que regresan los pastores.

Significa que cae la tarde. La comida espera.
Ellos fuman, callados como las sombras,
y a los perros, como a los encendedores,
les brillan las lenguas silenciosas.

1964

NO OLVIDES

En alguna parte un hombre se pone sus cortos,
su camisilla azul de listas,
sus jeans;
un hombre se pone
su chaqueta en la que hay un botón
que dice COUNTRY FIRST,
y sobre su chaqueta, su sobretodo.
Sobre su sobretodo,
tras desempolvarlo, se pone su automóvil,
y sobre éste se pone su garaje
(apenas justo para su carro),
sobre éste el patio de su apartamento,
y luego se asegura él mismo contra el muro del patio.
Entonces se pone a su esposa,
y después de ésta la próxima,
y luego la próxima,
y sobre esa se pone su subdivisión
y sobre esa su condado
y como un caballero se abrocha
las fronteras de su país;
y con su testa oscilando,
se coloca el globo completo.

Entonces viste el negro cosmos
y se abotona con las estrellas.
Cuelga la vía láctea sobre un hombro,
y tras ésta algún secreto más allá.

Mira en rededor:
De súbito
en la vecindad de la constelación de Libra
recuerda que olvidó su reloj.
Su tic-tac debe estar sonando en algún sitio
(Por si solo)
El hombre se quita los países,
el mar,
los océanos,
el automóvil, y el sobretodo.
Él no es nada sin el Tiempo.

Desnudo permanece en su balcón
y grita a los transeúntes:
“Por amor de Dios, no olviden su reloj!”


YO SOY GOYA

Yo soy Goya
del campo yermo, excavado por el pico de escoplo del enemigo
hasta que los cráteres de mis ojos se abran
Estoy triste

Soy la lengua
de la guerra, las ascuas de ciudades,
sobre la nieve del año 1941
Estoy hambriento
Soy el gaznate
de una mujer colgada cuyo cuerpo como una campana
oscilaba sobre una plaza desierta
Yo soy Goya

¡Oh uvas de la ira!
¡He lanzado hacia el oeste

las cenizas del visitante no invitado!
y como clavos martillé estrellas entre el memorioso firmamento

Yo soy Goya

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