ALEKSANDR BLOK


San Petersburgo-Rusia,1880-Petrogrado, 1921


El corazón terrestre se congela otra vez,

pero este frío lo recibo con el pecho.

En soledad cuido para las personas
un amor no correspondido.

Pero detrás del amor madura la ira,
crecen el odio y el deseo.
En los ojos de los hombres y de las mujeres
veo la marca de su elección y del olvido.

Que me griten: ¡Olvídate de esto, poeta!
¡Vuelve a tu comodidad preciada!
¡No! ¡Prefiero morir en este frío cruel!
No existe la comodidad. La tranquilidad no existe.

..............................

Qué difícil es andar entre la gente
simulando no haber muerto,
y del juego trágico de las pasiones
hablar a los que no vivieron todavía.

¡Y observando la pesadilla nocturna encontrar
orden en el remolino confuso de los sentimientos,
para que, siguiendo el resplandor pálido del arte,
conozcan el fuego de la fatal existencia!


LLORANDO Y RIENDO...

Llorando y riendo, pero siempre tristes 
suenan las fuentes de mis versos 
a tus pies. 
Y cada verso 
corre, teje un vivo diseño 
sin trabas, libremente. 

Mas a través de los hilos cristalinos, 
como siempre, estás lejana. 

Cantan y lloran los cristales... 

Pero ¿cómo crearé tu semblante 
para que puedas llegar hasta mí 
del encantado lejos? 


RUSIA

Rusia, Rusia desdichada... 
Para mí tus cabañas pardas, 
tus canciones llenas de viento, 
son como las primeras lágrimas de amor. 

No sé compadecerme de ti 
y llevo cuidadosamente mi cruz... 
Entrega tu belleza audaz 
a cualquier hechicero. 

Deja que te atraiga y que te engañe. 
No te perderás, no te acabarás. 
Tan sólo nublarán tu rostro bello 
los pesares y cuidados. 

¿Qué importa? Un cuidado más: 
otra lágrima que se vierte al río; 
pero tú no cambiarás: selvas y llanuras, 
y un pañuelo floreado que cae hasta las cejas. 

Y lo imposible es posible; 
el camino largo es fácil, 
cuando brilla a lo lejos 
la mirada fugaz bajo el pañuelo, 
cuando resuena con honda tristeza 
el canto sordo del cochero.


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