RUBÉN MARTÍNEZ VILLENA

Alquízar (Provincia de La Habana) Cuba, 1899-1934

CANCIÓN DEL SAINETE PÓSTUMO


Yo moriré prosaicamente, de cualquier cosa
(¿el estómago, el hígado, la garganta, el pulmón?),
Y como buen cadáver descenderé a la fosa
Envuelto en un sudario santo de compasión.

Aunque la muerte es algo que diariamente pasa,
Un muerto inspira siempre cierta curiosidad;
Así, llena de extraños, abejeará la casa,
Y estudiará mi rostro toda la vecindad.

Luego será el velorio. Desconocida gente,
Ante mis familiares inertes de llorar,
Con el recelo propio del que sabe que miente,
Recitará las frases del pésame vulgar.

Tal vez una beata, neblinosa de sueño,
Mascullará el rosario mirándose los pies,
Y acaso los más viejos me fruncirán el ceño
Al calcular su turno más próximo después.

Brotará la hilarante virtud del disparate
O la ingeniosa frase llena de perversión,
Y las apetecidas tazas de chocolate
Serán sabrosas pausas en la conversación.

Los amigos de ahora, para entonces dispersos,
Reunidos junto al resto de lo que fue mi yo,
Comprobarán la escena que prevén estos versos
Y dirán en voz baja: “Todo lo presintió…”

Y ya en la madrugada, sobre la concurrencia,
Gravitará el concepto solemne del jamás;
Vendrá luego el consuelo de seguir la existencia,
Y vendrá la mañana… pero tú, no vendrás.

Allí donde vegete felizmente tu olvido
-felicidad bien otra de la que pudo ser-
Bajo tres letras fúnebres mi nombre y apellido,
Dentro de un marco negro, te harán palidecer.

Y te dirán: “¿Qué tienes?”, y tú dirás que nada,
Mas te irás a la alcoba, para disimular:
Me llorarás a solas, con la cara en la almohada,
Y esa noche tu esposo no te podrá besar…

IRONÍA


Toma, toma mi lira; quiero darte,
como recuerdo de mi fe pasada,
esta lira infeliz que fue mi espada
y que fue mi broquel y mi estandarte.
Póstuma ofrenda de mi inútil arte,
la dejo ante tus pies abandonada,
aunque a golpes tu planta idolatrada
con ofendida majestad la aparte.
Mas cada golpe de tu pie furioso
le arrancará un sonido melodioso,
y a tan rudos tormentos y martirios
acaso corresponda de memoria,
con una endecha en que cifré su gloria…
y en la que digo que tus pies son lirios.

EL CAZADOR

Regresaba de caza, mas extravió el camino,
y alegre, al trote vivo de su cabalgadura,
llegase hasta el albergue pobre del campesino
con una corza muerta cruzada en la montura.
Esa noche la cena se prestigió de vino,
la niña de la casa retocó su hermosura,
y al tierno y suave influjo del calor hogarino
nació el más suave influjo del calor de la aventura.
Y él marchóse de prisa la mañana siguiente…
Quizás entre la noche –celestina prudente-,
hizo algún juramento que le entreabrió la puerta;
mas él no recordaba….Marchó por la campiña,
alegre, como vino; y el alma de la niña
cruzada en la montura como una cierva muerta.

PRESAGIO DE LA BURLA FINAL


Yo tengo la absoluta seguridad que un día,
cuando ya no me resten fuerzas para marchar,
cruzará mi camino la verdadera vía
orientada a la gloria que pude conquistar.
En ella estará todo: (alguien que me quería,
mi ensueño; mi destino; mi gozo y mi pesar;
la vocación ignota). ¡Oh, ruta que era “mía!…
¡Y ya será muy tarde para poder andar!
Entonces, abrumado bajo mi propio ocaso,
ante la burla horrenda que agrave mi fracaso,
comprenderé lo inútil de todo lo que fui;
me punzarán la frente recuerdos como abrojos
me tragaré la lengua, me cerraré los ojos,
¡y en un olvido largo me olvidaré de mí!…

http://verbiclara.wordpress.com/2010/02/27/la-pupila-insomne-de-ruben-martinez-villena/

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