ROBERT LAURENCE BINYON 1a GUERRA MUNDIAL


Lancaster-Inglaterra 1869 – 1943

POR LOS CAÍDOS

Con orgulloso agradecimiento, una madre por sus hijos
Llora a los muertos por Inglaterra más allá del mar
Carne de su carne fueron ellos, espíritu de su espíritu
Caídos a causa de la libertad
Solemnes, los tambores emocionan; Muerte augusta y regia.
Canta elevando el dolor hacia la eternidad
Hay música en medio de la desolación
Y una gloria que brilla sobre nuestras lágrimas.
Ellos fueron cantando hacia la batalla, y eran jóvenes,
Miembros erguidos, mirada clara, firme y radiante.
Eran leales hacia una meta con pocas posibilidades
Cayeron con sus caras hacia el enemigo
No envejecerán como nosotros que nos han dejado llegar a viejos
La edad no les pesará, ni los años les molestarán
En la puesta del sol y por la mañana les recordaremos
No se mezclarán con las risas de sus camaradas de nuevo
No se sentarán de nuevo a la mesa familiar
No tendrán un lugar en nuestra vida de cada día
Dormirán más allá de la espuma de Inglaterra
Pero donde están nuestros deseos y esperanzas profundas,
Frágiles como un manantial bajo tierra, escondidos de la vista;
Son conocidos en lo más profundo del corazón de su propia tierra
Como las estrellas son conocidas de la Noche
Las que brillarán cuando nos convirtamos en polvo
Desinflando hacia la llanura celestial
Como las estrellas que iluminan la hora de nuestra oscuridad
Hasta el fin, hasta el final, ellos permanecen

Traducción Ignacio Pemán Gavín


Robert Laurence Binyon fue alumno del Trinity College en Oxford, y era un no tan joven reputado historiador  y poeta de 45 años al inicio de la guerra y de 47 años cuando finalmente fue al frente como miembro de  la Cruz Roja.
Hombre elegante yd e esmerada educación dedicó su vida al estudio del arte – fundamentalmente oriental – y a la literatura. Trabajó como conservador en el Museo Británico y tras la guerra compaginó su trabajo en el Museo con su actividad itinerante de profesor de literatura en Harvar en 1933-34 y en el año 40 en Atenas.
El poema “For de Fallen” le valió la posteridad dentro de la poesía inglesa de la primera guerra mundial cuando fue publicado en The Times en 1914 cuando todavía no había ido al frente. El poema de carácter elegíaco sobre el honor y valentía del soldado fue escrito y publicado cuando el público estaba sensibilizado por la –entonces- reciente Batalla de Marne que había tenido lugar entre el 5 y el 21 de Septiembre de 1914. Aunque esta batalla supuso una gran victoria para los aliados que lograron cortar el avance alemán, el poema se ha considerado por algunos como un tributo a los soldados heridos al margen de su nacionalidad.
Al parecer Laurence escribió el poema sentado sobre una roca en los arrecifes de la costa entre Pentire Fam y The Rumps al norte de Cornwall, en un paisaje abrupto, verde y rocoso, rodeado de aguas azules y nubes grises. No es difícil imaginarle sentado sobre las rocas en un día nublado de final del verano.
El que nunca  había visto el frente, lo intentó imaginar en un lugar recóndito de Inglaterra. Buscó un lugar frente al oceáno Atlántico, donde la geografía forma un saliente pronunciado, una porción de tierra que se estira, que parece querer escaparse de la isla. Hombre de vida ordenada, de finas maneras, de mirada serena y ojos un tanto tristes es fácil imaginarlo vestico como un caballero sentado en las rocas de la costa de Cornwall contemplando las olas contra las rocas, mirando al oeste, de espaldas al escenario de la guerra, contemplando un horizonte –el del Atlántico- donde nunca podría aparecer un soldado. Para una actividad que se ubica en el límite de las cosas se sentó en un lugar que no parece pertenecer ni a la tierra ni al mar.
Vivió el impacto de la batalla de la Marne sin haber visto nunca una batalla. Imaginar lo nunca visto y además acertar no deja de ser una posibilidad sorprendente del ser humano. Desde el año 2001 una inscripción en lugar consus versos conmemora ese 21 de septiembre, curiosamente no el de la batalla sino el de sus versos.
No aparece este poema en la antología de Domnic Hibberd and John Orions – The Winter of the World – (aparece otro escrito en 1915) Ni el propio Bynion aparece en la edición de Jon Silkin First World War Poetry, a pesar de ser uno de los poemas más conocidos por haber pasado a ser parte de muchos de los monumentos levantados en memoria de la primera guerra y ser repetidamente recitado en los 11 de noviembres en cada Rememberance day.

3 comentarios:

  1. He estado por aquí, para mi entrada de hoy, necesitaba leer el poema completo, lo fragmenta Martin Amis en "Koba el terrible" he creado un enlace , en fin, quería que lo supieras.

    Muchas gracias por tenerlo, por compartirlo.

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  2. gracias moderrunner, gracias Maria José

    me duele mucho vuestra España... me duele mucho el mundo del siglo XXI...

    me duele pues por acá pasamos, tiempo a, cosas parecidas... descarnado atropello de los vaciadores de alma... nada les alcanza, por último y por la fuerza de apropian del alma de los justos...

    me duele [me duelen], les juro...

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  3. el poema es un canto a los caidos en la guerra y aparentemente podria interpretarse como una apologia a los guerreros o a la guerra , lo cual ya es de por si una aberracion dizfrazada de nobleza , un soldado es lo que es normalmente , una maquina de matar que destruye la carne del otro y se autodestruye en el alma del hombre ...detras de el no hay gloria mas que el calculado interes del politico o del vesanico , que en ciertas ocaciones , son lo mismo .por ello , la poesia va leida en clave artistica , en un juego de construcion de ideas y palabras que vuelan alrededor nuestro pero que estan mas alla de la verdad y la realidad...

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