RAFAEL DE BALBÍN


Alcañices (Zamora), España,1910

DEL NOVIAZGO SEGUNDO

Para Mari-Conchi, mi esposa, que vive más allá de la muerte

I

Por ti, venía el sol cada mañana
a ungir de luz, la mesa y los manteles;
por ti retoñan, su alegría, fieles,
las flores que desbordan la ventana.
El sueño de los hijos, la temprana
risa en sus labios,  las primeras mieles
de las medias palabras, los claveles
con que el vivir en sus mejillas grana...
Todo por ti vivía en la paz pura
del hogar afanoso y sosegado
que se llenó del gozo de tu vida.

Como eslabón oscuro y afilado,
hirió el dolor, en tu alma estremecida,
y amor de Dios brotó, con chispa dura,
y allá en la primavera,
oliente y tempranera,
como nacida flor naciste al cielo.

II

Los hijos se han dormido mansamente,
solo mis libros velan todavía,
la noche corre a recibir del día
besos de amores en la blanca frente.
Los nardos se han ungido de relente,
al acercarse la alborada fría,
y las estrellas por su tersa vía
apresuran el paso transparente.
Como azucena clara y resonante
crece tu voz feliz y florecida,
bien arraigada en mi silencio amante.
Sentado de la noche en los desvelos,
espero un día compartir la vida
de tu divina ausencia, de los cielos.

III

Mi noche tiene caminos
y mis ojos tienen luz,
por con muerte temprana
te has adelantado tú.
Cuando trasponga las lindes
de la vida ahora que tengo,
alguien me estará llamando
desde las puertas del cielo.
Injerto en eternidades,
florecerá el nuevo amor,
y tus manos con mis manos
se estrecharán ante Dios.

IV

Ya las doradas hojas han caído,
Mary, y los olmos de andadura esbelta,
con pie arraigado y ánima resuelta,
vigilan sobre el campo invernecido.
Desnudo de verdor, el tronco asido
a la menuda tierra, fría y suelta,
esperan sin ceder, la alegre vuelta
del sol de mayo, lúcido y florido.
Yo también he metido mi flaqueza
en el humus de Dios, y en El se aviva
y unge mi corazón de fortaleza.
Mary, mi amor en la esperanza estriba,
desnudo de placer y de tristeza,
espero el sol de tu presencia viva.

V

El arado de Dios, con dura reja,
abrió mi entraña cuando tú moriste,
y el reprimido llanto, avaro y triste,
me abrazó el alma en la callada queja
el solitario otoño ya se aleja,
y el penumbroso invierno no resiste,
joven la luz de abril el campo embiste,
nacen las rosas en la rama añeja.
Mary, la primavera está llegando
desde los cielos, hasta mis umbrales,
y toda nuestra casa está llenando.
Nuevo esponsorio -de ángeles- haremos
en tanto, en los floridos naranjales,
el noviazgo segundo comencemos


Antología de Poesía Amorosa Contemporánea
Recopilación de Carmen Conde
Editorial Bruguera, Barcelona, 1969

1 comentario:

  1. Me gustaría conocer algo más sobre Rafael de Balbín, he leido "SONETOS DEL HIJO SACERDOTE" y me ha gustado.

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