JUAN CARLOS BUSTRIAZO ORTIZ



Santa Rosa, La Pampa (Argentina), 1929-2010

ESTA CAJA AMARILLA

desde lo repugnoso del desvelo desde lo colorado de la
sien desde los ábrete porque estoy vivo ay vidalita
desde la guitarra embichada desde el engreimiento del
cielo desde las chaquiras que puse en tus muslos ay
vidalita desde las mesnadas del llanto desde las ínfulas
de lo que es como piedra desde la embustera porfía
desde el abrepuño amarillo ay vidalita desde lo venenoso
del bochorno contra el corazón cabal desde el boato
de la cizaña desde lo contra el cuerpo y contra el alma
ay vidalita desde el racimo del vaso infausto desde
el espejillo donde tus ojos me comen desde la última vi-
sitación desde lo tremebundo de este estar ay vida-
lita desde la musa extraviada desde el tordillo platea-
do que perdió la querencia desde los soles que me
hieren porque soy más de las lunas ay vidalita desde la
sexta que está en un hilo desde esta vihuelada que
en el final es bermellón ay vidalita desde la codicia
del chupasangre desde el santiamén del olvido des-
de la sombra caudalosa desde no sé que, escalofrío y en
el disturbio de los ojos
ay vidalita

V

TE REGALÉ UNAS CUENTAS INDIAS

y había un color de aroma hereje tan sobre mi caía el
cielo amarilleaba su piel verde yo sé que labro joya
oscura sólo por vos que me la entiendes porque a vos
te hablo en esta piedra enrumorada de caldenes quién
sino vos me la naciste y en quién sin vos ella se mece
te di en la tierra qué colores sonorositos magamente
remotas gemas de collares ascuas de piedras de otras
gentes besos de piedras recobradas entre tus manos
vieja fiebre alegría vieja o amoríos de aquella aquel que
están sin frente te regalé gualicheríos piedras de dulces
 redondeles

de Elegías de la piedra que canta, 1969

Juan Carlos Bustriazo Ortiz fue un poeta argentino. A la edad de diecinueve años, se desempeñó como radiotelegrafista. Debido a esto, realizó varios viajes por el oeste de su provincia. Cuando regresó a su ciudad natal, comenzó a trabajar de corrector y linotipista en el diario La Arena. Mucha de su vasta obra se encuentra sin publicar, y algunos de sus poemas fueron musicalizados, pasando a integrar el repertorio folclórico pampeano.


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