JOAQUÍN LORENZO LUACES

La Habana-Cuba, 1826-1867

LA FRUTA PROHIBIDA


Cuando la sierpe en el jardín ameno
hizo pecar a la mujer liviana
haciéndole probar la fruta insana
que deja al hombre de pureza ajeno,

de cólera el Señor y de ira lleno
como castigo a la omisión villana
dividiendo en dos partes la manzana
de la mujer la colocó en el seno.

«Cual padrón de tu culpa, Dios decía,
recordará a los hombres tu pecado
aun al través de la severa toca.»

¡Así fue la verdad! Desde aquel día
el tibio fruto de carmín bañado,
¡cómo a la culpa original provoca!

RECUERDOS DE LA INFANCIA

Estos los campos son donde corría
hollando flores de exquisita esencia;
este monte que forma una eminencia
me vio cuando al insecto perseguía.

Este mamey sus frutos ofrecía
a mi pueril y cándida impaciencia,
y en campestre y feliz independencia
miré en sus troncos reflejarse el día.

En aquel techo de sonante guano
me inspiró Rosa mi primer cariño
medio rústico y medio cortesano...

¡Oh campos, al mirar tan verde aliño
el joven corazón me late ufano!
¡Hombre os bendice el que os amaba niño!

RESIGNACION


En vano con tus bárbaros desdenes
piensas herir mi corazón de fuego:
el frenesí con que te adoro ciego
tus iras trueca en regalados bienes.

En vano por mi amor me reconvienes
y el rostro vuelves a mi estéril ruego;
y cuando acaso a tu presencia llego
coronas, cruel do mi rival las sienes.

Cuando Efigenia sin temor veía
el paternal cuchillo enarbolado,
como un favor la muerte recibía.

Y yo, sintiendo el golpe inesperado,
como viene de ti gacela mía,
beso el puñal y expiro resignado.

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