GERARD LE GOUIC


París-Francia, 1936


AQUÍ


Aquí

cuando el mar se retira
queda sin fuerza
se siente de un golpe envejecer
y prisionero de la isla
como un cofre.

Aquí
los isleños1 viven
con el horizonte a la altura del corazón,
las heridas del mar en las manos.

Aquí
el día se adelanta a la subida del sol
como si la luz
fuera una niebla del mar
o las franjas de la isla.

Aquí
el mar en invierno
se viste de bretón:
de terciopelo negro
de blancos encajes.

Aquí
la sal y la luz
el mar, los faros, el tiempo
sujetan la isla a ras del cielo.

Aquí
la isla ni el tiempo
no merman al océano.

Aquí
todo se superpone:
el mar, el cielo,
el círculo a todo lo largo del sol,
las nubes y la espuma alrededor de los peñascos
la sal
sólo a la isla desgarra.

Aquí
lo contrario del viento
se lee en el mar
sólo la isla
está sin mirar ni contrariar.

Aquí
lo confuso de la playa arenosa y las olas
es lo más sobrecogedor.

Aquí
todo toma forma de isla
hasta la gaviota en vuelo.

Aquí
los lechos de la espuma se apilan
como paños plegados.
Se diría que la arena
se escurre bajo el agua.
Las olas tienen altura de talud,
los cargueros sobre el horizonte
toman aspectos de catedral.

Aquí
el mar se derrama en el mar,
el mar trepa sin cesar
hasta alzar una montaña
que supere a la isla
como su carne eterna.

(De Poema de la isla y la sal).
Habitantes de ciertas islas bretonas (Ouessant, Sein, Ile aux Moines).

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