FEDERICO BARRETO

Tacna, Perú, 1862 - Marsella, 1929


SIN CORAZÓN



Loco de rabia y despecho,

resolví en cierta ocasión,

abrir a mi amada el pecho
y arrancarle el corazón.

Así sabré dije fiero,
si el corazón de la ingrata
que sin piedad me maltrata,
es de piedra o de acero.

La aceche, luego sin calma
y con un largo puñal
rasgue el seno virginal
de aquella mujer sin alma.

Y cuando a mis pies la ví,
un grito horrible lance
¡ y mis manos sepulte,
en la herida que le abrí !

Busque, luego, temerario
dentro de su pecho impío
y su pecho estaba frío,
como el fondo de un osario.

Busqué…, busqué con tesón
y no hallé lo que buscaba;
¡ la mujer que tanto amaba,
no tenia corazón !


ANTES QUE TÚ

Sonríes al pasar, con ironía,
Porque me juzgas un rival vencido…
¡Imbécil! La mujer que has elegido,
antes que fuera tuya ha sido mía.

En sus labios de rosa bebí un día,
la esencia del licor apetecido.
Y tú, ¿de qué te ríes? ¿Qué has bebido?
¡Las sobras de la copa de ambrosía!


EL  NIDO VACÍO

En un tiempo mejor, aquí vivía
el ángel tutelar de mis amores.
A la oración, en estos corredores,
ella, mis versos, repetir solía.

Este era su jardín. Aquí venía,
al despuntar el alba, a coger flores.
¡Bajo este limonero, hoy sin verdores,
nos despedimos para siempre, un día!

Han pasado los años. A su huerto,
ya nadie viene al despuntar la aurora…
¡Desde que ella se fue quedó desierto!;

Un cementerio es su jardín ahora,
y aquí, en las sombras, cuando el día ha muerto,
el alma mía por su ausencia llora…

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