FABIAN DOBLES


San Antonio de Belén, Heredia-Costa Rica, 1918-San José, 1997



LA ESPERA

Te hemos estado esperando.
Yo, y el agua y el reloj.
Yo, la fruta y el silencio.
El agua para que encuentres tu forma pura de arpegio.
El reloj para que mires tu corazón hecho tiempo.
La fruta, madura ya, porque vayas al encuentro de tu sabor, que esta de su corazón pendiendo.
Y el silencio te ha esperado, porque yo soy el silencio.

LA LIRALADA
Sonetina

Sol tú lo sed, contina, larilada,
gulfa de sol seroco, balpalura,
en munos olcipiedos altagura,
muerde si vid, y vid si tu en tu fada.
Muerco e lo vil, meramo, casi nada,
de li y de lamprisuza ferazura,
loralunca silpada ni emprecura,
porque almohasida de neser timada.
Nora cotún te encuentre, que encolodre
el nun al munde en sa se si se suto,
y enconsidre tu alquífero panodre,
como la soz que muece a soz y acuto
tu sinfúlfica hiel ya xin poluto,
en tu poluto azul yo me acimodre.

(sin fecha precisa, 
manuscrito adolescencia)

LA CAROLA

Del melón colorán capacerola
con la lonja ferón ferín desliza
la tetrafulca que descocoliza
mastarán masatrando la pirola.
¡No hay más tren que lalí laló y lalola!
porque aprieta la pata de tu tiza
y te amarilda el continenteriza
por orden de la pérfida carola.
Entonces ¿para qué larinlarinca
sin plumas ni oriflama en la espelunca
cuando se pierde el catapín tapinca?
Que desde allí vendrá quien deje el nunca
la carcajada que por más tretrunca
¡para siempre será vinca pervinca¡

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