CARLOS EDMUNDO DE ORY


Cádiz, España, 1923 – Thézy-Glimont-Francia, 2010



Y


Y volver a dormir y despertar del sueño

Y este soñar de nuevo envuelto en brumas

Y no saber si son lunas o espumas

Lo que mueve este mundo tan grande y tan pequeño.

Y este ver tristemente cada dia encarnada
Nuestra vida en el tiempo y nuestro rastro
De carne en el olvido y sólo queda el astro
En todo este misterio del todo y de la nada.

Y la vida es sólo una interrogación
No es sólo ese guarismo de serpiente lasciva
Que al morderse la cola u na soga nos lega.

La vida es una letra de inmenso corazón
Que levanta sus brazos frágiles hacia arriba
Clamando de continuo
¡La vida es una Y!

OLOR DE AMOR

Hueles de una manera diferente.
Amar es una forma de olor. El cuerpo impone
su presencia de aroma que subleva
esa selva, ese bosque
que somos.
No te veo.
No llego a tu contacto. Llegan flores
raras, deshechas, invisibles.
Certidumbre de ti en medio de la noche.

Un salvaje rosal es tu olor. Una
paloma es, y su vuelo recorre
hasta mí el aire. Una
profunda cabellera esparcida en el borde
de mi memoria.

Tu enredado aroma
entre mis dedos algo tuyo esconde.
Hasta mi llegas cada día hecha
olor enmarañado de azucenas y áloes.

Trasminas existencias. Te declaras
realidad amorosa que responde
a mi busca. Llamada
que su contestación en mi recoge.

Rastro exhalado, huella
reconocible, evanescente torre 
de olorosa verdad. Humano aroma
de mujer junto al hombre.

Amar es una forma de olor. Llegas
fragante. Llego. Nos acoge
la onda que huele a vida enamorada,
a claveles que en dos bocas se rompen.

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