ANTONIO JOSÉ RIVAS


Comayagua-Honduras, 1924-1995

COMAYAGUA

Como siempre: plegaria y florecida.
Viento lunar en alto campanario.
En la calle el jumento rutinario
Y el medioevo en la casa envejecida.

Para la soledad empedernida.
De la noche sangrada del calvario
Hay un fantasma plenipotenciario
Y un alma en pena. Misa requerida.

Fijo trajín de ritos clericales
Bajo la piedra de los catedrales.
El mismo viejo amor que nos asiste.

Llega la tarde con olor a rosas
Hasta el último azul. Y entre otras cosas
Sabe la gente que eses pueblo es triste.

MI PATRIA

Mi patria es una rosa memorable
Sorprendida en el pecho.

Siempre que la pronuncio se descubre
Que le beso la frente.

Morazán la eterniza leve y alta,
Pero en el mar me pesa.

Mi patria es una niña
Que aun se busca detrás de los espejos;

Y en la baba de un pez desamorado
Se resbala su nombre.

No hay manera más honda de mirarla
Que pérdida en mis ojos:

Le oigo su lento mundo de ceniza
Y paz deshabilitada;

Un alto rió irremediablemente
Le moja la tristeza;

La sangre se le quiebra en la cintura:
Mitad de la esperanza,

Y es su cuerpo una alondra sollozada
Aunque nadie lo diga.

Mi patria es una lágrima desnuda
Que se esconde en los ojos.

Se diría que todas las cascadas
Le han bebido la risa.

Yo ni siquiera puedo suspirarla
Porque me duele el aire.

La guardo con amor en estas letras:
¡Quiero vivir un poco!

PÁJARO ABSORTO

Yo, pájaro sucesivo
Rió de aguas habladas
Si es querer estar triste,
Quiero solo un instante
Escaparme del eco de mis cinco sentidos
Volar sobre lo muros
(Volar para las aves,
Rió y vuelo en un barco,
Ya es morirse dos veces).
Quedar, sin saber cuando
Ni donde ni en qué forma,
Despojado de todo.
De todo despojado,
Mirando el gran poema
Desde un pájaro absorto
Como un ojo absoluto…

LUGAR DE LA PALABRA

Palabra: rásgame el velo
Que me aparta de las cosas.
Amaras como de nuevo
El mundo nace a tu costa.

Descubre tu maravilla.
Rompe tu carne y tu veste.
Y en el rumor de la brisa
Prende la luz de tu frente.

Ni el alma tan oscura
Peregrina del misterio,
Ni el agua por tan desnuda,
Han de golpearte el silencio.

Desde tu sangre escondida
Abre tu vida y tu muerte.
Y bébete la campesina
Sed irremediablemente;

Que es sed de cántaro roto
Y de dolor agrupado,
De arena al sol –sol de plomo–
Y de viaje desmayado.

Si tu amor es pequeño
Como alondra dividida,
La mitad de mi silencio
Es la razón de mis rimas
Y dime por qué te sabe
La fuente si no te estudia.
Y por qué los alzacuanes
Convierte el agua en lluvia.

Por qué, di, en tus malabares
Le llamas hombre a la arcilla,
Si cuando zarpó una nave
No llego una golondrina.

El pez lucha y es su espada
Sombra del cuerpo del río.
Eso es verdad y es batalla.
¡Y tú lo llamas destino!

La alondra canta y si vuela
Es la pestaña del canto.
Y tú dices que es estrella
Que nació por el ocaso.

En cambio callas que arrullas
El corazón del suspiro,
Cuando dices que la espuma
Es la sombra del sonido.

Cierto que tiene sus dioses
El árbol bajo la tierra
(El azul y el horizonte
Son el color de otra pena).

Que si al nivel de tu espejo
Te sueñas ya imaginada,
Serás el primer destello
Nacido al revés del alba.

Que si en el césped hay sangre
De besos recién cortados
Es porque tiembla en tu talle
La llama azul de los astros…

Palabra: siembra el cuerpo
En el alma de las cosas,
Y verás altas en tu huerto
Ya la rosa de la rosa.

Siémbrame un árbol y un nido
–No me preguntes en dónde–
Por los ojos de los niños
Cruzan pájaros sin nombre.

Acerca, acércame el vuelo
De tu abeja rumorosa;
Y me sueñas en tus sueños
Y al mundo haciéndose a solas…

Pues aun sin serte el gerundio
Ni el ¡ay! De no saber cómo
En tu hoguera me consumo,
Me sigo llamando Antonio.

SUEÑO DE AGUA

Por los cauces del agua
–dulce Venecia de árboles–
Discurre la canción de las arenas.

El agua es como el sueño de la sangre:
Cree que avanza.

Por las torres del cielo
–aire y gaviota náufragos–
Se miran de reojo las estrellas.

Las estrellas es todo el sueño azul del agua:
Cree que mira.

¿y el amor…?

Gota de tiempo o gota de suspiro;
Y el tiempo, si es que vive,
Es lo que muere,
Y el suspiro no es tal si no se escapa.

El hombre es como el sueño de la muerte
cree que vive.

Y Dios mismo es el sueño mar del hombre
Cree que…

…sueño mar…
Ya los barcos se van sin despedida.

ESTATUA-MORAZÁN

Frente al vano reposo yo transijo.
Tu figura: península del viento.
Curso del mar. Sustancia. Padre, hijo
Y espíritu santo terrestre del sustento.

Luz del perfil. El germen que prolijo
Levantaste a la altura del tormento,
Tiene que ser un sol, pero no fijo,
Porque la luz se mueve en tu momento.

Como no se qué hacer para envolverte
Con la cintura de la patria y verte
De tu amor la estatura y su concierto;

Desde mi tiempo-Antonio te venero.
Y tu vida y tu muerte recupero.
Y estás en la mañana. Y no estás muerto.

RÉQUIEM DEL PEZ

Postal de viento. Ruta peregrina
De tiempo azul y corazón diluido
Sollozo de la arena. Pie derruido.
Revés del aire y de la golondrina.

Hoja de espanto. Curva de alarido
Que ni esconde la luz ni la adivina.
Rumbo, centella, longitud marina.
Monograma de pájaro invertido.

Frágil destello. Resbalada idea
Que obediente al relámpago aletea.
Paloma oscurecida. Última bruma.

Aguja de las horas escapada.
Aunque nada en el sueño de la nada
Le sonríen los astros en la espuma.

SER
( a Heráclito)

Ojo moliendo su retina helada
Y estercolada frente de quimera.
Roca sin fe. Sofisma de la espera.
Espesor de la bruma y la emboscada.

De muro, niebla y sal domesticada
La reticencia oral de la madera
Hizo un sonido de calor y cera
Para acercarnos más la dentellada.

Mar naufragado. Soledad nativa
Del labio muerto en la definitiva
Estatura llorada del escombro.

Monosilábico rubor amargo
Que me lleva en el cósmico letargo
¡como a una cruz herida en el asombro!

OJOS DE TIEMPO AZUL
(A los dos años de Liliana)

Ojos de tiempo azul y en la sonrisa
Toda la claridad de la mañana.
Por la más alta estrella, soberana
Luz entre luz, y por la más sumisa.

Por la más dulce y por la más temprana
Rosa en el alba y música en la brisa,
Más allá de su luz uno divisa
El mar, no más que el mar…¡y la mañana!

Y en el azul azul, azul marino
–Mar en el verde azul de sus pupilas–
Sueñan el marinero y el camino.

Y en el azul total: las ilusiones,
Y al paso de sus dalias y sus lilas
Todas las aves y las estaciones.

II

Ojos de tiempo azul y en la mirada
Más que lo azul el mar suspira…espera…
Y más que el mar y por la verdadera
Alba en el mar, el alma inmaculada.

Ojos de tiempo azul. Luz prisionera
Entre el ave, la rosa y la enramada,
Desde que la ilusión de la llamada
Tembló en los dedos de la primavera.

Su voz llega en la infancia del sonido
Y es la evidencia del zorzal perdido
En el piadoso aroma de los huertos.

Pero lo triste en todo marca su hora,
Y ha de saber que hambriento nos devora
El mundo de los vivos y los muertos.

III

Dejo este sueño a mi manera
De regreso de un campo de ceniza
Que le corta la flor a la sonrisa
Y le niega la luz a la pradera.

Dejo este sueño a un lado de la brisa
Que le deba peinar la cabellera,
Y en reloj de minuciosa espera
donde mi corazón se pulveriza.

Cuando sepa del tierno silabario
Como se escribe tórtola y calvario,
Ya irá por los senderos decisivos.

Y aprenderá los puntos cardinales
Deletreando los bienes y los males
Que nos causan los muertos y los vivos.

EL SILENCIO

Inefable deidad,
Luz de puntillas.
De sorprender la delgadez del aire
y el polen original de la caricia
se alimenta su piel.
Lleva en sus labios la niñez del alba
desde que un día
la soledad lo enamoró por señas.
Todo se dijo ya para su boca.
Y es así : tan cercano y tan distante
Tan inmenso y tan puro
que se escucha a sí mismo...

ANTE UN RETRATO

Yo no quiero ese lienzo de Picasso.
(El pez del pez. La rosa de la rosa).
No quiero que la luz sea otra cosa
cuando duerme en el sueño de un ocaso.

No. No quiero ese ruedo de fracaso.
Porque si la cornada es poderosa,
equivocada una alusión furiosa
vira, choca conmigo y muero y paso

precisamente a ser lo que no quiero:
la sombra de la sombra. Y siempre muero
en lo convencional de la sorpresa

como muere en el lienzo lo querido,
que es la sorpresa de lo parecido,
aunque en el fondo aplauda la marquesa.

LA PALABRA

¿Poeta? No. En verdad yo no lo creo.
¿Visionario? Tampoco. Ya he sentido
que al paso que me pierdo en el olvido
la eternidad me roba lo que veo.

Lo real en mí va siendo así aleteo
de un ave que volara de su nido
dejándole su extraño parecido
a la palabra (y va de escamoteo).

Que como una ola su revés apura.
Y que, a pesar de todo, es aventura
tiento. Rotundidad. Cúspide. Abismo.

¿Metáfora? No. Sangre derramada,
gota a gota, en el tiempo. Y que, aun atada
-y desnuda- a la voz, calla lo mismo.

LA ASUNCION DE LA ROSA

Luz de rodillas. .Circular aroma
que sobre el prisma del color se empina.
Dulce contrasentido de la espina.
rocío de la nube y la paloma.

Espejo del arrullo. Claro idioma.
Súbito embrujo de la golondrina.
palma que limpia el alba y la destina
para la piel del ángel que se asoma.

Ala de nieve en redimido vuelo.
Por la espina la cruz se adhiere al cielo
y el viento sabe de lucero erguido.

Gota de luna que en su mundo asume
la península breve del perfume
Que es el amor que se quedó dormido


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