ALBERTO GUILLÉN PAREDES


Arequipa-Perú,1897 - Mollendo, 1935



LA FUENTE DE SAMARIA


Y el que tiene sed, venga Juan

Todavía tengo versos en mi boca

Y en mi mano verdades

Todavía flor en mis canciones
Abre su aroma al viento
y digo todavía porque es vano
todo gesto hacia el Hombre:
todos beben tu sangre en tus arterias
como vampiros ávidos,
hunden las manos trémulas de fiebre
y te hurtan el alma;
y hartos de tus sueños, y llena la escudilla
te voltean la espalda.
Yo soy grande y no temo las manos alevosas
que hurtan alma en la Sombra,
no temo a los mendigos del Espíritu
que arrastran sus harapos en mi senda.
Hombres que no sabéis los goces de la mano
que se tiende al mendigo
y apretáis en el puño vuestro grano
sin arrojarlo al surco;
hombres avaros de alma.
venid a mi silencio:
Yo os daré mis entrañas buitres ávidos,
yo os daré de mi sangre labios pérfidos
y os daré de mi pan menesterosos.
Corazones dolientes
yo os tornaré robustos,
y los vencidos aprenderán conmigo
a «reir por encima de todo»
como enseñó mi hermano Zaratustra.
De pie los abatidos!
Dame la mano hermano que vacilas,
he aquí mi verso como un báculo
y el agua de mi fe para el camino:
mi fortaleza va a los corazones
que gimen en las manos de la Vida.



No hay comentarios:

Publicar un comentario