TOMAS AGUILÓ


Palma-España, 1812-1884

VISIÓN DE LA NOVIA MUERTA

Era como la nieve, iba vestida
de blanco, de candor y de nobleza;
llevaba alrededor de su cabeza,
corona virginal de flor tejida;


manto azul como el cielo donde anida;
velo blanco de angélica pureza...
Así la contemplé con gran tristeza
cual si estuviera allí sólo dormida.



Así la vi, la veo todavía
por el bancal que para mí verdea,
junto al fresco rodar del arroyuelo...



La veo en fosca noche o claro día,
y la hermosa visión que me rodea,
endulza mi dolor, sin dar consuelo.



EL ARCO DE LA ALMUDAYNA


Arco viejo, arco viejo,
Andrajo de un edificio,
¿Qué se hizo tu frontispicio?
¿Tu palacio donde está?
Página suelta, arrancada
Del libro de nuestra historia,
Un siglo escribió tu gloria,
El nuestro te borrará.
Agora alménos que vives,
Y te ostentas todavía
Para recuerdo del dia
En que un imperio cayó;
Dime, á mí que te contemplo,
Padron elocuente y mudo,
Si tan de galas desnudo
El moro te construyó.
O si el tiempo, que ha roído
Tus entreabiertos sillares,
Tus arabescos pilares
Ha devorado tambien.
O si con grosero ultraje
El hombre osó despojarte
De los primores del arte
Que en una Alhambra se ven. 
Reliquia de la Almudayna,
¿Nada mas dices al hombre?
Conservas su estéril nombre
Por escarnio ó compasion?
¿O callas porque embutidas
Tus solitarias minas
Entre fábricas mezquinas
Te avergüenza tu baldon?
Pronto cesará tu oprobio,
Que no está lejos tu muerte;
Porque no ha de ser tu suerte
Distinta de lo demas.
Recuerdos no necesita
Este siglo indiferente,
Que infatuado en su presente
No vuelve la vista atras.
Y caerás, arco viejo,
Cual tus hermanos cayeron ,
Cual tus dueños que te hicieron
Por puerta de su mansion.
Y correrá libre el aire
Por la calle despejada,
Ni ha de quedarte guardada
Una mísera inscripción.


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