JUAN GARCÍA HORTELANO


Madrid-España, 1928 - 1992

LA VEJEZ

1

Que nunca vuelva a estar donde no estuve
y el sueño me condujo.

Que la noche me dé su pasaporte
al país que he perdido.

Que me cuelgue jirones de mi carne
entre tanta quimera.

Que sepa que he vivido mientras viva,
aunque sea mentira.

2

Me olvidarán deprisa y no me importa
cuando puede importarme todavía,
cuando nada le importe a mi cadáver,
me llorará quien quiera que me ría.

HORA DE CLASE TODAVÍA

Termina de una vez ese dictado
y vete al recreo,
busca, mientras vas
suspendiendo, un balón
imperial o una muñeca
salaz y desinflable,
cuestión de no pensar
más allá de la valla
retórica, más acá
de la vaca platónica
(o ¿sería una caverna?),
y permanece y salta,
mientras el timbre suena,
en el exacto centro
del pensamiento vegetal,
umbrío,
feroz y miserable
pensamiento de alumno
aventajado, que vuelve
del recreo y en el aula
no pupitres: ataúdes se encuentra.

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