BRIAN COFFEY

Irlanda, 1905-1995


de LA MUERTE DE HECTOR 

Homero dónde nació dónde yace hijo de quién
qué viajes emprendidos no se sabe Su obra 
perdura testimonio de inquebrantable mirada triste contenida 
Un arpa usa fondo para versos cantados 
No se cortó las uñas no fue indiferente no enmascaró
la luz que suponemos había entrado una vez a sus ojos para marcar 
la memoria con la exacta luz del sol al mediodía reflejada en el mar 
agitado por el viento
La noche negra para la muerte los colores de la mañana y la tarde 
para la vida el rosa el glauco el alfombrado malva del oleaje 
la anatomía mutilada el negro el blanco el rojo del hombre en guerra 
los gritos las mujeres aguzando paciencia los corazones vacíos 
Sus oídos abiertos a la palabra hablada y las palabras derrotan al tiempo 
como arena llevada por el viento
palabras de triunfo enemistades atentas hechizos tramados malicia 
torbellino de sonido continuo mezclado en un oído perfecto
alisando todo y cada cosa de manera coherente y más real que la historia
Prudente Homero que sobrevivió para escribir sus poemas
se guardó acaso sin decir en lo profundo del corazón atormentado 
lo que no hubiera agradado a sus huéspedes sirvientes
ni alcanzado por resonancia el corazón de los señores envanecidos 
pero pudo llegar finalmente a nuestras almas confusas

Traducido por Jorge Fonderbrider y Gerardo Romano
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