ROBERT MARTEAU


Virollet en Poitou-Francia, 1925-París, 2011

El menos mineral es un milagro más grande que nosotros,
mudo, y sin embargo lleno de una vida que está callada -granito sobre el que pongo el pie
para subir o para bajar, arena mezclada a los detritus.
Las cosas nos han precedido en el cielo
en donde estabamos allí donde estamos con los dioses del origen.
Difícil sin embargo el regreso: vemos a la desinteresada muerte dedicada al trabajo. Para pasar
ni la musa ni los ángeles dan escolta. El soplo vuelve a atravesar la sangre en sentido inverso
y tras el espanto el alma se eleva
sonora y para nosotros inaudible. Su día es de hoy.
No hay para ella ni la luna ni mañana. Ella se hace su sol,
vibra en la integridad de los números


(Estudios para una musa)


AZUL DE MAR


La poesía es un susurro imperceptible,
una confidencia hecha a los muertos, dicha
de memoria con el permiso de las musas
siempre triunfantes, que tejen en la fuente
collares de flores que no se marchitarán.
De su perfume traemos apenas un efluvio
que queremos captar y después retener
en los posible, en la lengua perecedera
donde nacimos. Vanos, nuestros afanes
no lo son del todo: ignorado, algo pasa
que, como dicen, nos viene de lejos y persiste
contra todo, semejante a los ríos subterráneos:
como el temblor a veces de los dioses en el alma,
o el espanto frente a la comunión de los santos.



Robert Marteau (1925-2011).



Traducción de Silvio Mattoni.


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