ROBERT GILBERT LECOMTE

Reims-Francia, 1907- 1943 

LA BUENA VIDA

Yo nací como un viejo 
Yo nací como un puerco 
Yo nací como un dios 
Yo nací como un muerto
Sin ser nada mejor

Yo gocé como un puerco 
Yo gocé como un viejo 
Yo gocé como un muerto 
Yo gocé como un dios
No lo encontré mejor

Yo sufrí como un puerco 
Yo sufrí como un viejo 
Yo sufrí como un muerto 
Yo sufrí como un dios
Sin sentirme mejor

Moriré como un viejo 
Moriré como un puerco 
Moriré como un dios 
Moriré como un muerto
Y será lo mejor

EL GRANDE Y EL PEQUEÑO GUIÑOL

Estábamos en la hulla y tú hablabas de muerte 
Los destinos pasaban rojos aullando
Los corderos del mar se suicidaban
Golpeando con el cráneo las rocas de la orilla

Estábamos en el mar y tú hablabas de brumas 
A las burbujas del mar imbebible
Los peces del cielo pasaban a lo lejos
Estábamos presos por la arena y los pulpos

Estábamos en la negrura y tú hablabas de esperanza 
La hora pasó ya no es hora
El cielo volcado como un tazón se vacía
En el hueco de la negrura

Estábamos en las piedras y tú hablabas aún 
De la sangre que hace daño y de las lágrimas 
Estábamos ya en las entrañas de la profundidad 
Estábamos en las espadas

Estábamos en el fuego tú hablabas del suicidio 
Universal

LA VIDA ENMASCARADA

Gran estatua de mujer de cera pálida y pesada 
La estatua que da vueltas con lentitud siempre espantosa
Trompo girando en el aceite de dormir 
Faro de ojos cerrados cuya faz de eclipses 
Sólo proyecta los rayos paralíticos del espanto

Gran prisión de cera en forma de mujer
Que encierra murado en el hueco de su molde 
Un cadáver viviente de mujer
Comiéndose por dentro su figura de estatua

En cada vuelta de lentitud espantosa
El cadáver viviente de mujer encerrada 
Lanza un único grito inmenso y silencioso 
Que hace temblar la cera imperceptiblemente

Para el espectador hechizado
En la primera vuelta se presenta la faz
Enmascarada por una nube roja y que se estira 
Como el pulpo de la sangre en el fondo de los mares

En la segunda vuelta aparece la faz negra y cerrada
Cual máscara de hollín hecha de polvo y grasa

En la tercera vuelta con lentitud espantosa 
La faz muestra sus dientes

El espectador se duerme
Se despierta encerrado entre muros
En el vientre viviente del cadáver moldeado de cera 
En un mundo que gira con lentitud espantosa 
Lleno de sierras y de ratas

DUELO DE AZUR

Cual corazón que gotea 
Lentas lágrimas pálidas

Bajo esa máscara de perlas 
Ahoga un gran grito rojo

Estrangula al aullante
Ciclón en remolinos de la sangre

El pájaro púrpura abatido 
Del árbol de la vida

Los pulpos del vértigo
Con todos sus brazos lo estrechan

Una agonía presa
De besos de ventosas

Palpita y se estremece 
Con apagadas plumas

En su última sacudida 
Agita un ala rota

Denunciando la presencia 
Inmóvil de las puertas


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