PHILIPE JACCOTTET


Moudon, Suiza, 1925



AHORA SÉ

Ahora sé que no poseo nada, ni siquiera 

Ese oro hermoso hecho de hojas marchitas, 
Ni esos días que vuelan del ayer al mañana 
Con grandes aletazos hacia una feliz patria. 



La emigrante mustia , la belleza liviana, huyó 

Con ellos, con sus falaces secretos, 
Envuelta en brumas. Sin duda la conducirán 
A otro lugar,; a través de estos bosques lluviosos. 



Como antaño, me hallo en el umbral de un invierno 

Irreal, donde canta el pardillo, obstinado, única llamada 
Que no cesa, como yedra . Mas ¿quién puede decir 



Cuál es su sentido? Veo mi salud disminuir, 

Semejante a ese leve fuego de más allá de la niebla
Que un frío viento aviva, apaga... Ya es tarde. 



INTERIOR 



Hace mucho tiempo que intento vivir aquí, 

En esta habitación que aparentemente amo, 
Con la mesa, los objetos indiferentes, la ventana 
Que se abre al final de cada noche a otro ramaje, 
El corazón del mirlo late e la hiedra sombría, 
En resplandor consume en todas partes la antigua oscuridad. 



Yo también acepto creer que todo es aquí dulce, 

Que estoy en mi casa, que el día será hermoso. 
Pero justo al pie de la cama está esa araña 
(A causa del jardín) que no he pisoteado 
Bastante, y se diría que aún fabrica 
La trampa que espera a mi frágil fantasma


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