JEAN CLAUDE RENARD


Toulon-Francia,1922-Paría, 2002



EJERCITACIÓN DE LA SOLEDAD

Soy como mi propio amante,

soy como alguien que está muerto,
que va a través de sí mismo,
que camina por su cuerpo,
soy como alguien del pasado.

soy antiguo y subterráneo
como quien duerme en sí mismo
no tiene ya amor ni manos,
sólo algo que le da frío,
soy como alguien que asesina.

Soy la oreja suprimida,
soy la boca sepultada,
carne cerrada a otra carne,
carne abrasada grita,
separado estoy del mar.

Separado de las aves,
de mi prpopio corazón,
estoy sin cuerpo interio,
sin árboles en mis huesos,
soy como un hombre sin hombres.

Yo ya no soy el que nombra,
yo ya no soy el que ve,
alguien me ha quitado a cristo,
lo ha retirado de mí
ausente estoy del espiritu.

Ausente del alto amor
y de las regiones altas,
como el que está ausente en una torre,
-mas ¿ dónde esta el alto amor,
donde estan los que yo soy?

ARCANOS I

La noche me mantiene alerta.
Con los dedos medio doblados, desnudo sobre la arena y con mi
vida mi muerte como únicas armas, aguardo el verdadero combate.
Desde siempre sigue mi rastro una presencia, a la vez íntima e intacta,
que da sentido a la marcha - lleva hasta el mar las cacerías de la
mañana.
Hay risas en el enigma: una consagración una danza de dioses puros.
De su paz haré mi algería.
Este cuerpo que ve bajo las ramas el reugio exacto y favorable que
habitará mi pultimo sueño escoge ya su luz.
Pero aún hay que destruir el señuelo ácido del lenguaje para que,
no siendo ya lo que él dice, las islas, las fuentes, las raíces, hablen
ellas mismas de sus fiestas.
Una vez exorcizado el laberinto donde perderse es todo y no es nada,
domeñaré mis poderes.
Pues conocer es más que comprender.
¡Y acado entonces, como un pulpo que ni se afronta ni se rehúye, se
aproximará a mí lo increíble!

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