HENRI MICHAUX


Namur, Bélgica, 1899 - París, 1984


MA VIE

Tu t’en vas sans moi, ma vie./Tu roules./Et moi j’attends encore de faire un pas./ Tu portes ailleurs la bataille./Tu me désertes ainsi./Je ne t’ai jamais suivie./Je ne vois pas clair dans tes offres./Le petit peu que je veux, jamais tu ne l’apportes./A cause de ce manque, j’aspire à tant./A tant de choses, à presque l’infini…/A cause de ce peu qui manque, que jamais tu n’apportes.


Traducción de Christobal Serra


PRIMERAS IMPRESIONES


Como de niño no quise jugar con la arena de las playas

(terrible carencia de la que me resentí toda la vida)

ya, fuera de edad, me ha venido el deseo de jugar y, en este momento, de jugar con los sonidos.

¡Vaya! Qué extraña cosa al principio, esa corriente que se manifiesta, ese líquido inesperado,

ese pasaje portador, en sí, siempre y que estaba.

Ya no reconocemos ningún entorno (lo duro ha desaparecido.)




Hemos dejado de tropezarnos con las cosas. Nos convertimos en capitanes de un Río…



Nos encontramos poseídos por una extraña (y peligrosa) tendencia a los buenos sentimientos.

Todo es cuesta. Los medios son ya paraísos.
No encontramos los frenos; o no tan deprisa como encontramos lo maravilloso…
Ponemos en circulación una moneda de agua.


Como una campana que anuncia una desgracia,

una nota,
una nota que sólo se escucha a sí misma,
una nota a través de todo,

una nota baja como una patada en el vientre,

una nota añosa,
una nota como un minuto que tuviera que taladrar un siglo,
una nota sostenida a través de la discordancia de las voces,
una nota como una advertencia de muerte,
una nota me avisa durante toda esa hora.


En mi música, hay mucho silencio.

Hay sobre todo silencio.

Hay ante todo un silencio que tiene que ocupar un lugar.

El silencio es mi voz, mi sombra, mi llave… signo que no me agota que en mí se nutre.
Se extiende, se despliega, me bebe, me consume. Mi enorme sanguijuela en mí se acuesta.

Cuando nada llega, siempre hay tiempo que llega,
tiempo
sin altibajos,
tiempo,
sobre mí,
conmigo,
en mi,
por mí,
pasando sus arcos dentro de mí que me consumo y espero.


EL TIEMPO

El tiempo.
Yo me ausculto con el Tiempo.
Me palpo.
Me pego con el Tiempo.
Me seduzco, me irrito…
Me enredo,
Me sublevo,
Me transporto,
Me pego con el Tiempo…

PÁJARO-PICO

Pájaro-pico.
Pájaro-pico.
¿Qué hago aquí?

LLAMO

Llamo.
Llamo.
No sé a quién llamo.
A quien llamo no sabe.
Llamo a alguien débil,
alguien roto,
alguien orgulloso a quien nada ha podido romper.
Llamo.
Llamo a alguien de allá,
alguien a lo lejos perdido,
alguien de otro mundo.
(¿Así que mi solidez era mentira?)
Llamo.
Ante este instrumento tan claro,
no es lo mismo que con mi voz sorda.
Ante este instrumento cantarín que no me juzga,
que no me observa,
llamo, perdiendo toda verguenza, llamo,
llamo desde el fondo de la tumba de mi infancia que se enfurruña y
se contrae aún,
desde el fondo de mi desierto presente,
llamo, llamo.
La llamada me asombra a mí mismo.
Aunque sea tarde, llamo.
Sobre todo para reventar mi techo.

Para romper la tenaza tal vez,
para ahogarme tal vez,
ahogarme sin asfixiarme,
ahogarme mis piques,
mis distancias, mi inaccesibilidad.
Para anegar el mal,
el mal y los ángulos de las cosas,
y lo imperativo de las cosas,
y lo duro y lo calloso de las cosas,
y el peso y la acumulación de las cosas,
y casi todo de las cosas,
excepto el paso de las cosas,
excepto el fluido y el color y el perfume de las cosas,
y el espesor y la complicidad a veces de las cosas,
y casi todo del hombre y tanto de la mujer,
y mucho, mucho de todo y de mí también
mucho, mucho, mucho


… para que pase al fin mi torrente de ángeles

en paz, en fluido, me descompone.
Mis piedras, mi muela se descompone,
mi obstinado resistente se descompone
y me extiendo hasta el dolor de los demás.
Abandonando todo respeto humano,
tranquilizo, consuelo, sano,
resucito a la muerta, abro las puertas,
avanzo para bendecir,
hablo en nombre de todos.
Arco iris.
No más procesos.
Planto el árbol del pan.


http://el-placard.blogspot.com/2010/10/poemas-de-henri-michaux.html


Henri Michaux fue un poeta y pintor de origen belga, nacionalizado francés

Desde 1925, Michaux se interesó vivamente por las artes plásticas, pero es en 1937 cuando empieza a dibujar y a pintar. Expuso con regularidad su obra plástica en varias galerías parisinas, y publicó numerosos libros ilustrados. Se interesó también por la caligrafía.



No hay comentarios:

Publicar un comentario