HENRI M. DE MONTHERLANT


“Se puede experimentar tanta alegría al proporcionar placer a otra persona, que te entran ganas de darle las gracias”
Henri de Montherlant
París-Francia, 1895 - 1972

MADRE NOCHE 

Fue el alba toda la noche. 

La claridad de la noche me despertó en mitad de la noche. 
una noche que nos llega de otra edad. 

Y le dije: “Madre noche, madre noche, 
dime, dime y dile a él también, 
dile a mi pequeño hermano en su dulce rostro, 
aquello que os hace clara”. 

Mi mano pende fuera del lecho. 
La noche entra y se acuclilla. 
Mi mano pende fuera del lecho. 

He sentido sobre mi mano su frío hocico. 
Le digo: “Madre noche, debes tener frío, 
entra en mi lecho, hay lugar para tres”. 

Después nevó el olvido, el olvido, 
el olvido, el olvido, el olvido.

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