DANIEL LAINEZ


Honduras, 1908-1959

ELOGIO LIRICO A LA HUMILDAD DE LA TORTILLA
 


Tortilla, suave tortilla humilde,
humilde y simple como el agua
huérfana de alabanzas
como la vida misma de los parias.

! Voy a cantarte !
Nadie te ha dicho nada,
nada ....
Se le ha cantado al río,
al árbol,
al pájaro,
pero a tí
a tí te han olvidado....

Estamos frente a frente:
yo te contemplo extático,
sobre el lino impoluto de mi mesa
pareces una luna tibia y blanca...

Compañera inseparable de los pobres,
sangre de nuestra sangre,
vida de nuestra vida,
consuelo de los tristes,
muralla contra el hambre,
¡ bendita seas!

Tu sabor es simple,
mas no es simple tu historia:

Yo he visto al indio nuestro
cómo se encorba para abrir el surco
sobre la tierra que se muestra indócil,
y cómo va regando la semilla
que luego con amor sepulta.

¿Despues?

La ansiedad, la espera,
la zozobra cotinua...
Oraciones porque el agua caiga
sobre el campo reseco.
Por fin el agua se desprende,
próvida,
y el maíz revienta.

¡Nuevos cuidados
y oraciones nuevas!

El chapulin,
el viento...
!La inquietud!
Y emprende fiera guerra a los zanates,
y triunfa y se emborracha
con cicha que del maíz él mismo saca,
pero en las manos de nuestra hembra amada
se santifica el grano y transfigura.

Eres hija del maíz,
tortilla clara.
Estamos frente a frente
y no encuentro una voz para alabarte.

Sobre el lino impoluto de mi mesa
pareces una hostia tibia y blanca....
Hija legítima del maíz del trópico.
de ese maíz tan blanco,
tan puro y fino
como los dientes de mi novia casta.

Tortilla:
Tú vas a la sierra
en el morral del indio
que se encamina a trabajar cual bestia,
tú en el bolsón del peregrino
y en la mochila del soldado fiero,
en las manos del mendigo tú eres vida,
y en las del poeta triste tú eres canto ... Por eso,
yo te contemplo extático,
sobre el lino impoluto de mi mesa
pareces una hostia tibia y blanca....

Compañera inseparable de los pobres,
sangre de nuestra sangre,
sangre de nuestra vida,
consuelo de los tristes,
muralla contra el hambre,
! bendita seas!
! Se bendita,
tortilla clara,
músculo y sangre de heroica raza!

RECOJA USTE SU ARADO

Patrón:
allá queda el arado
en el hediondo patio de su rancho;
y allá quedan también los güeyes tristes
que ya con yo los pobres siabian encariñado...
!Toy jarto d'injusticias!.
Uste no sabe, patrón, lo que's este trabajo;
mandar.....mandar....!Mandar!
Cualquiera puede, patrón, cualquiera puede.

Puede gritar cualquiera pataleando de cólera;
decir: ésto astá sucio.... límpialo puñetero!
Se'stá cayendo el cerco, andáte a levantarlo,
andá ordeñá la vaca...! Anda limpiá la milpa!
Anda cuidá el ternero!
Cualquiera puede, pátron eso es muy fácil
Estar en todo... En todo!, patrón, eso es dificil...

Y sin embargo,
yo siempre he estado atento a los quiaceres de la casa;
siempre quedando bien con su señora
y con sus mesmos hijos.. ..
Que digan si alguna vez el indio Pancho
se ha resestido a hacer algún mandado,
o si en la loma alguna vez lo han visto
durmiendo panza arriba en la sabana;
que digan ellos mesmos si es mentira
o es verdá lo que le'stoy contando...
y mal comido patrón
!y peor pagado!

Y usté,
me trata de haragán y de mañoso,
y mu poquita cosa liá faltado
pa'agarrarme también a macanazos...
Dios l'ubiera librado, Dios sabe lo quiace, patrón;
!que nosotros los piones somos güenos,
cuando güenos también son los patrones!

!Recoja usté su arado,
sus güeyes y su rancho!

LAS ROMERÍAS DE JUEAN

Siñor de Esquipulas: yo vengo de lejos;
de allá de mi rancho que'sta tras del cerro...
!Tres días andando y tres noches pa'verte!
Pa'verte tan triste, tan sacrificao,
tan afligidito..., pero siempre güeno, 
güeno con el rico, también con el pogre.
No vino Petrona... Tu sierva Petrona.
Como ansiaba verte mi pobre siñora!
Murió de ese parto. !Deste parto macho!,
porque va'ser hombre iguar que su pagre.
Miralo que asiado, miralo que hermoso;
que negras las mechas, que linces los ojos.
pa'eso lo treigo, po'eso dejamos el rancho,
tres días andando y tres noches pa'verte;
pa'que me lo mires como hijo'e tu arma,
ya que no pudiste sarvármela a ella...
Siñor de mi anima... !Que farta me jace!
Que farta..., que farta....Los dos siempre juntos;
los dos a la huerta, los dos al mercado,
los dos al comercio del pueblo cercano,
los dos en las jiestas, los dos trabajando;
y agora yo solo, sin ella, dicime... ¿que hago?
¿Que hago con esta criatura yo solo en los brazos?
!Como ansiaba verte mi pobre Petrona!
Como le brincaban los ojos... !Como le brincaban!
y nunca, !ay! la pogre pudo conocerte
mas que en una estampa que hallo no se donde.
Siñor de mi anima... si vos que sos justo,
si vos que sos güeno la hubieras mirado
siguro, siguro, lu'bieras sarvado...
Ella era tan chula... !Si lu'bieras visto!
Si vieras, tan linda como aquella virgen
que esta en el rincón del altar dest'iglesia;
y, tan durce, tan durce, la indina,
como las zarciles que truje del cerro.
Y cómo sonreiba la pogre cuando en el invierno,
y el calor de jogón que prendíamos juntos,
puntiaba pa'ella, y !solo pa'ella! bajito,
mi pogre guitarra que daba quejíos tan jondos,
!tan jondos! que más paecían quejíos de pena....
!Que mas paecian sollozos del alma...!
Pagre, pagre nuestro que'stás en el Cielo
y en esta Iglesia milagrienta del pueblo:
!Cuidámelo mucho que es éntico a ella!

AGORA Y'ES TARDE

Eran bien fundados todos mis temores; 
que vayan al diantre todos los dotores 
con sus porquerias, que agora y'es tarde. 

Agora y'es tarde, 
querida hermanita, 

ya duerme pa'siempre nuestra magrecita... 
Botá toititas esas medecinas; 
guindá de las puertas las negras cortinas; 

pero antes de todo 

ayudáme a vestirla de cualquier modo, 
pongámole aquella brillante camisa 
que trujo del pueblo en la feria pasada, 

aquella camisa 
de seda floreada. 

Pongámole aquellas enaguas de lana 
q'el día e'su santo le trujo ña Juana; 

y el escapulario, 

y aquel collarcito de negros pacones 
con q'ella mesmita rezaba el rosario 
a toititos los santos de sus devociones... 

Bien te lo decia 

que al brincar la luna se nos morería... 

Ya lo presentía, 
querida hermanita, 
ya lo presentía. 

La gallina zapa toitita la noche paso cacareando. 
Que tristes cantaban los gallos en los corredores... 

Toitita la noche 
pasaron cantando, 
toitita la noche... 

¡Que noche tan triste, tan larga y oscura! 
Mi cuerpo temblaba de justos temores, 

pos ya presentía 
que al brincar la luna se nos moreria... 

¡Se juerte, hermanita, no seas cobarde! 
Yo voy ora mesmo a'brir la sipultura... 
Y si acaso se asoman po'aqui los dotores, 
deciles llorando q'agora y'es tarde... 
¡Que vayan al diantre con sus medecinas! 
Deciles q'estarde, querida hermanita... 
¡Que duerme pa'siempre nuestra magrecita!


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