ROBERT GRAVES

Wimbledon-Londres-Inglaterra,1895-Dejá, 1985

DOS FUSILEROS

 

Finalmente, ¿ya hemos terminado la Guerra?

Bien, hemos sido dos tipos condenadamente afortunados,

Y no necesitamos compromiso o juramento alguno

Para asentar nuestra hermosa amistad de modo firme.

Ya hay suficientes motivos

Para entenderla consolidada

 

Nuestra amistad está forjada:

 Por la alambrada,  la madera y la estaca

Por Fricourt y por Festubert,

Por la lacerante lluvia, por el fulgor del sol,

Por toda la miseria y el ruido ensordecedor,

Por un calmo día de primavera,

Por la roja arcilla de las tierras de Picardía.

 

Muéstrame dos personas tan íntimamente unidas

Como nosotros:

Por el rojo vínculo de la sangre,

Por una amistad nacida del barro,

Por la Muerte: la hemos afrontado,

Y hemos sabido encontrar su belleza,

Incluso en el postrer aliento de los muertos.

 

Traducción J.M. Navarro Viñuales

 

 EL ENCUENTRO DEL AMOR

 Frío y pálido al principio 
Como el lirio del hechicero 
Conjurado desde la oscuridad 
Como antorcha de luciérnaga vista 
A través del verde brillo de los pastos 
Por niños medio asustados 
O velas de navidad 
Arrojadas a la nieve 
O estrellas de oropel que muestran 
Su gloria de la tarde 
Con resplandor de cuento de hadas
Ahora con su hoguera 
El amor seca la laberíntica telaraña 
Cubierta de rocío sobre el maíz, 
Trae la floreciente espina 
Mosca de mayo y mariposa 
Y pichones en el cielo 
Petirrojo y tordo 
Y el largo junco, 
La cereza bajo la hoja 
Tierra en vestido de seda 
Con fin para el dolor 
Con constancia en el gozo 

 LA ISLA DE LAS MANZANAS 

 Aunque mares crueles como montañas llenan la bahía 
Haciendo naufragar las barracas del muelle 
Salando nuestros viñedos con 
altos chubascos de espuma; 
Y aunque la luna brilla peligrosamente clara 
Fija en otro ciclo que el del progreso del Sol 
Redonda la rueda del año; 
Y aunque no puedo esperar vivir allá 
Contigo en la Isla de las Manzanas
 Hasta que mi pecho sea dócil al dardo-
 ¿Cómo podría temerle a tu elemento, el mar 
O a la luna llena tu espejo 
O a la manzana partida de tu árbol sagrado? 

 http://www.elizabethrossmx.com/letras/robertgraves.pdf

Robert Graves 24 July 1895-7 December1985, tenía 19 años cuando al estallar la primera guerra mundial se alistó en el ejército en el cuerpo de fusileros; enviado al frente, los horrores que presencio en el campo de batalla le marcaron profundamente. Su primer volumen de poesías fue publicado en 1916, aunque más tarde intentaría ocultar las poesías escritas durante la guerra. Durante la batalla de Somme, ese mismo año, fue herido de tal gravedad que el mando informó a su familia de su muerte. A pesar de ello se recuperó, pero al quedarle secuelas en los pulmones pasó el resto de la guerra en Inglaterra, tratando en vano de reincorporarse al frente.

En 1917, Graves tuvo un papel protagonista en salvar a su amigo Siegfied Sassoon, también poeta y perteneciente al cuerpo de fusileros, de la acusación de deserción de un tribunal militar después de haberse ausentado sin permiso y dirigido a su comandante un escrito denunciando la guerra.

El poema de Robert Graves, “Two fusilers” se publicó dentro de la colección Fairies and Fusiliers en 1918 y los dos fusileros podrían sser Sassoon y él mismo. Del poema llama la atención la conexión entre guerra y camaradería. Camaradas parecen decir y no amigos. Frente a la vida cotidiana que genera o puede generar amistades, vinculaciones afectivas, identidades que se reconocen, gestos comunes, los camaradas son propios de situaciones excepcionales, ante metas excepcionales, y en un mundo en el que uno no elige sino que es elegido. De seguir su etimología, camarada que viene de cámara, sería la relación que surge por dormir en un mismo aposento y la amistad por su parte haría referencia al afecto personal, puro y desinteresado.La unión a partir de la acción, frente a la unión de la conversación. En principio, la unión que surge de una experiencia intensa y única sugiere mayor profundidad que la amistad de un café o de paseos en las mañanas soledas de los Domingos. La amistad nos saca de nuestra oscuridad, permite aclarar la identidad propia, encontrar en el contr4aste un espacio común, un contacto con universal. La camaradería, no obstante, quizás permita conocer la verdadera identidad que únicamente surge en situaciones extremas. Pero, a su vez, la camaradería puede tener un riesgo: desaparecido ese viaje, esa aventura, ese mundo o atmósfera, ese entorno, esa historia en común, los camaradas pueden reencontrarse en un bar alrededor de un café y asistir a un embarazozo silencio alrededor de la mesa, a un repetitivo recuerdo de un mundo ya inexistente. Pero también es verdad que cuando los camaradas pasan a ser amigos, como lo fueron Graves y Sassoon, su sello está unido posiblemente como  ninguna amistad pueda estarlo. Cuando además se tienen diecinueve y veinte años todo adquiere un cierto aire de viaje iniciático en la que todo lo primigenio conlleva –como sabemos- un sello que perdura más allá del tiempo y del espacio. Ignacio Pemán

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