JAN EIJKELBOOM

Slikker-Holanda, 1926 - Dordrecht, 2008

QUIÉNES ESCRIBEN LA HISTORIA
 


Caminabas a mi lado
vestida con tu cazadora dorada.
(21 de noviembre de 1981)

¿Conservarás aún aquella cazadora dorada
que ya entonces, algo gastada, mostraba
el color verde musgo de su interior de cuero?

¡Qué distinto fue marchar contigo a mi lado
de cuando marchaba con la escopeta al hombro
entre otros soldados!

Aquel día, otros veteranos
escribieron en el cielo:
¡A manifestarse a Moscú!

¿Quiénes escriben la historia?
No los que, con su paso más ligero,
participan en marchas vehementes.

Mas tampoco los señores apurados
que desde sus castillos y sus cortes
creen que pueden decretar la marejada.

Pasar el día junto a un mar de gente.
¿O fue algo más? ¿Un verdadero vuelco,
o vino nuevo para poemas viejos? Yo sólo sé

que entonces caminamos felices, allí,
enamorados de cien mil personas
y yo de ti y tú de mí.

(título original: Wie schrijven de geschiedenis; extraído de Kippevleugels
[Alones de pollo], 1991)
© Traducción española: Diego J. Puls (en colaboración con Carmen Bartolomé Corrochano), publicada en «Poesía contemporánea en lengua neerlandesa», Stichting Ons Erfdeel, Rekkem (Bélgica), 1993.

UN AMIGO DE ANTAÑO

La mañana está oscura y el día no viene.
Ese color gris podría valorizarse
con luz de lámpara en el blanco papel.

Entonces una mano muerta hace mucho
detiene la mía. Una luz exigua del exterior
penetra tímida aunque deliberadamente

como si la ventana fuera la puerta. Es un amigo
de antaño. Todavía conoció a tu madre.
Ella no necesitaba despertador para estar

levantada siempre antes que tú. Tampoco
le interesaba el parte meteorológico.
Quédate quieto un momento como este día.

Espera a que se yerga el silencio, a que suene
irremediablemente el silbido
del calentador de agua.

(título original: Een vriend van vroeger)
© Traducción española: Diego J. Puls 2002
(versión literal con ocasión de un taller de traducción
de poesía organizado por Poetry International, Rotterdam, 2002)

OH 

Oh, ojalá algún día pudiera empezar
un verso por la palabra oh,
y que sin resultar rebuscado se convirtiera
en una oda en la que, digamos, una poetisa
muerta recobrara la vida
o en que un caro y caluroso cuerpo
se volviera de mármol por el que
para quien es sensible a eso
pasara un aliento como si a la vida
la hubieran pillado para siempre.

Pero no, lo que entra en mí ha de sedimentarse,
se condensa formando un substrato atónito
que comienza a agitarse y quiere escapar
y a veces disfrazado abandona la boca.

Oh, volvió a sonar sin obstáculos.

(título original: O)
© Traducción española: Diego J. Puls 2002
(versión literal con ocasión de un taller de traducción
de poesía organizado por Poetry International, Rotterdam, 2002)

APRENDER VOCABULARIO

Chavales cuando estéis afligidos,
nos dijo el profesor de griego,

lo mejor que se puede hacer es aprender
vocabulario. Sacudió enérgicamente la cabeza

con lo que le cayó ceniza en el chaleco,
que de todos modos ya estaba sucio.

Sonreímos medio enternecidos,
medio por compasión, porque en tragedia

éramos unos expertos y de eso él,
muy viejo, cincuenta casi, no entendía nada.

Y eso de que se te pasaba con tal
de aprender vocabulario era algo

tan absurdo, tan extremadamente cómico
que entró en circulación como

una frase hecha. Ahora bate las alas
tristemente a mi alrededor

porque más tarde aprendí vocabulario
con el que puede conjurarse al monstruo

y yo ya no puedo decirle
lo mucho que añoro a veces aquella voz,
aquel impráctico consejo.

(título original: Woordjes leren)
© Traducción española: Diego J. Puls 2002
(versión literal con ocasión de un taller de traducción
de poesía organizado por Poetry International, Rotterdam, 2002)

A VECES

A veces tengo que oler del pozo sulfuroso,
siento otra vez el sabor de la ceniza y puedo oír los gemidos.
Qué le da ese sabor dulce a lo perdido,
a lo estar casi perdido. Vuelvo la espalda
a lo encantador donde si no
trazo los surcos que son buenos de ver,
que producen fruto además.
Qué cautivadora es la hechicera y
el valor de la madre tierra ciertamente constante
aunque temporalmente no corriente y la
podredumbre, la maloliente podredumbre esparadrapo
vesicante hasta que el bubón vuelve a abrirse
en carmesí y amarillo. El incendio que Patinir
y Bosch pintaban una y otra vez más estridente
que el fuego vago (*) a su lado, que no chamusca
a ni una alma ni a nadie calienta.

Sin hablar del cielo,
donde fluye el frescor, al que
jadearemos. Pero eso más tarde, luego, no ahora.
No de momento.

(*) Juego de palabras en el original holandés:
escrito en una sola palabra, vagevuur significa «purgatorio».

(título original: Soms)
© Traducción española: Diego J. Puls 2002
(versión literal con ocasión de un taller de traducción
de poesía organizado por Poetry International, Rotterdam, 2002)

CONOCIMIENTO DE LA NATURALEZA

Desde el interior del coche del cortejo veíamos de tanto en tanto
arbustos de forsitias, que destacaban con toda vehemencia
entre la miseria espantosa de las casas demasiado bien mantenidas.

En el aula del crematorio nos preguntamos cómo se llamaba el árbol
de flores blancas como el papel que se erguía en medio del césped.
Finalmente convinimos en que era una variedad de pruno.

Después de la música de Bach y el café con bizcocho
regresamos a la casa mortuoria. Detrás,
la hierba estaba infestada de nomeolvides,

según nos pareció. Sin embargo, una antigua maestra
supo informarnos de que se trataba de
hierba doncella. En copas de cristal tallado

nos bebimos el whisky al que el difunto,
alegre catador en vida, había dado su preferencia.

(título original: Kennis der natuur)
© Traducción española: Diego J. Puls 2002
(versión literal con ocasión de un taller de traducción
de poesía organizado por Poetry International, Rotterdam, 2002)

EL CANTO DE LA CIGARRA

El ganado a la sombra de robles
contempla con mirada bovina al forastero
en su camino polvoriento.

Los Mirage rugen de forma mortífera
como bramaría el sol
si pudiera producir sonido.

Y por todas partes en los campos esquilados
las carretadas de soles de imitación
de paja enrollada.

La Aurora todavía lo había elegido,
ahora estaba casi totalmente encogido
como Títono al convertirse en cigarra.

No recuerda nada de un agua
que de la nada de una jarra
cayera en la nada de una copa.

La nada que es todo, desde reconfortación
hasta una imagen eufónica
de indeliberado cristal.
¿Acaso en un próximo valle
volverán a ofrecérsela?
Mientras tanto, la cigarra le canta.

(título original: Het lied van de krekel)
© Traducción española: Diego J. Puls 2002
(versión literal con ocasión de un taller
de traducción de poesía organizado por Poetry International, Rotterdam, 2002)

FOTO DE PRENSA

Resulta conocido, se reconoce,
el gandulear despreocupadamente
cara a cara con la muerte,
sobre todo la muerte de otros.

Cigarrillos y bebida (nunca
pagados) al alcance de la mano,
bandoleras colgadas del cuello
llenas de balas de cobre,

el arma automática
como un banjo a la altura del vientre.
Viejos camaradas de apenas veinte años
contemplándose casi como si fueran amantes.

También en blanco y negro se reconoce
el azul metálico del cañón del arma,
la culata que sigue siendo de madera
extraída de árboles inocentes.

Y a lo largo del gatillo se extiende
cómodamente un dedo índice.

(título original: Krantenfoto)
© Traducción española: Diego J. Puls 2002
(versión literal con ocasión de un taller
de traducción de poesía organizado por Poetry International, Rotterdam, 2002)
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