JAIM NAJMAN BIALIK


De Israel
Radi, Volinia, Ucrania, 1873— Viena, 1934


A UN PÁJARO

¡Bendito sea tu regreso, pájaro amable, 
desde las tierras templadas hacia mi ventana! 
¡Cuánto ansió mi alma por tus melodiosos trinos 
cuando en el invierno abandonaste mi morada! 

Canta, pájaro hermoso, cuéntame 
maravillas de los países lejanos. 
¿Acaso allí, en la tierra templada y hermosa, 
abundan también las penas, las calamidades? 

¿Acaso me traes buenas noticias de mis hermanos de Sión, 
de mis hermanos tan alejados y a la vez tan próximos? 
¡Ay, hermanos felices! ¿Acaso pueden sospechar 
que yo, infeliz de mí, he de soportar tales quebrantos? 

¿Acaso pueden barruntar el cúmulo de enemigos que aquí me rodean, 
el número de adversarios que contra mí se levantan? 
¡Cuéntame, pájaro mío, las maravillas de aquella tierra 
En la cual la primavera mora perennemente! 

¿Acaso me traes buenas noticias de lo mejor de aquella tierra, 
de sus valles, de sus llanos y hoyadas, de sus cumbres?
¿Acaso el Señor ha perdonado, ha compadecido a Sión,
si es que aun ella yace abandonada entre sepulcros? 

El valle de Sarón, los alcores del incienso, 
¿aun siguen produciendo su mirra, aun florece allí su nardo? 
¿Acaso despertó de su antiguo sueño entre los bosques
el viejo Líbano, soñoliento y amodorrado? 

¿Aun desciende, como aljófar, el rocío sobre el monte Hermón, 
aun desciende y cae pródigamente como lágrimas abundantes? 
¿Cuál es la suerte actual del río Jordán y de sus luminosas aguas? 
¿Qué noticias traes de sus montes y colinas ondulantes? 

¿Acaso se apartó de sobre ellos la pesada nube 
que extendía calígenes y sombras de muerte? 
¡háblame, pájaro mío, acerca de la tierra que meció 
la vida y la muerte de nuestros padres! 

¿Acaso se mustiaron los vegetales que yo allí planté, 
de análogo modo como yo mismo me he mustiado? 
Quisiera recordar los días en los cuales yo florecía a la par con ellos, 
Pero al presente me encuentro envejecido, abandonáronme mis fuerzas. 

¿Me contarías, pájaro mío, el secreto de todo hálito de planta, 
y lo que sus hojas te han musitado? 
¿Acaso albriciaron misericordias, si es que esperaron en días nuevos? 
¿Sus frutos estremeciéronse de emoción, como el Líbano? 

¿Acaso mis hermanos, los que con lágrimas sembraron, 
pudieron segar, con cantos, sus gavillas? 
¡Quién me diera alas y volaría hacia la tierra 
en la cual florece el almendro y la palma! 

Y yo, ¿podré contarte, pájaro amable? 
¿Qué palabras esperas oír de mi boca? 
Ciertamente de esta orla de tierra fría, cánticos no escucharás, 
sólo elegías, sólo lamentos, sólo sollozos. 

¿Te contaría yo, en cambio, las calamidades que se oyen, 
que se saben en las tierras que nos rodean? 
¡Ay!, ¿quién podría contar el número de tales adversidades, 
de las persecuciones que se promueven y pasan? 

¡Oh, pájaro mío, escápate hacia tu monte y tu desierto!
Feliz tú si abandonas el ámbito de mi tienda; 
si habitaras conmigo, también tú, oh alado cantor, 
llorarías, amargamente llorarías mi suerte. 

Pero ni el llanto ni las lágrimas pueden ser mi bálsamo;
en ningún modo ellos podrán curar mis heridas. 
Ya mis ojos, exhaustos de llorar, se han secado, llenóse el odre de las lágrimas, 
hace tiempo que mi pobre corazón ha sido pisado como la hierba. 

Consumiéronse ya las lágrimas, pasaron ya los plazos, 
y no adivino el término para mi dolor. 
¡Bienvenido sea tu regreso, pájaro hermoso, 
suaviza tu voz y en cánticos prorrumpe!

CANCIÓN DEL TRABAJO Y LA LABOR

¿Quién nos salvará del hambre? 
¿Quién nos alimentará con mucho pan? 
Y ¿quién nos dará un vaso de leche? 
¿A quién agradeceremos? ¿a quién bendeciremos? 
¡Al trabajo y a la labor! 

¿Quién nos brindará abrigo cuando haga frío? 
Y ¿quién en la oscuridad nos ofrecerá luz? 
¿Quién extraerá agua del pozo? 
¿A quién agradeceremos? ¿a quién bendeciremos? 
¡Al trabajo y a la labor! 

Y ¿quién plantó árboles en el jardín? 
para frutos y para sombra, toda clase y especie. 
Y ¿quién en los campos sembró cereales? 
¿A quién agradeceremos? ¿a quién bendeciremos? 
¡Al trabajo y a la labor! 

¿Quién nos preparó una pequeña morada, 
una cerca para el jardín, una barda para el viñedo? 
Y ¿quién se esforzó y quién se preocupó, 
en honrar el Shabat y las festividades? 
¿A quién agradeceremos? ¿a quién bendeciremos? 
¡Al trabajo y a la labor! 

Por eso trabajaremos, por eso nos cansaremos, 
siempre, durante los días laborables. 
¡Pesado es el yugo, agradable es el yugo! 
y en los momentos de ocio, entonaremos a viva voz 
canciones de agradecimiento, canciones de bendición 
al trabajo y a la labor.


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