ENDRE ADY


Érmindszent-Hungría, 1877 - Budapest, 1919

EL PIANO NEGRO


Loco instrumento: llora, relincha, gime.

Que corra quien no tenga vino.
El maestro ciego lo aporrea, lo sacude,
Es la melodía de la vida.
Es el piano negro.

Un zumbido en la cabeza, lágrimas en mis ojos
Banquete de ansias victoriosas,
Todo eso, todo: el piano.
La sangre de mi corazón loco, ebrio
se vierte al ritmo de sus teclas.
Es el piano negro.

A FEKETE ZONGORA



Bolond hangszer: sír, nyerit és búg.

Fusson, akinek nincs bora,

Ez a fekete zongora.
Vak mestere tépi, cibálja,
Ez az élet melódiája.
Ez a fekete zongora.
Fejem zúgása, szemem könnye,
Tornázó vágyaim tora,
Ez mind, mind: ez a zongora.
Boros, bolond szívemnek vére
Kiömlik az ő ütemére.
Ez a fekete zongora.

MUERTE DEL ARCO IRIS

NUNCA vio nadie un arcoiris tal,
de punta a punta del espacio celestial.
Nunca vio nadie un arco como éste,
tan tenso, tan espléndido, tan ancho.
Pero el día pasó.

Saciaba las miradas de los rústicos,
de los bueyes, pinzones y estorninos.
Pero puños y ojos recelaban
de tan sencillo juego de colores,
de tan simple belleza.

El viejo sol, burlón, se hacía una pegunta
oculto entre los pliegues de las nubes:
¿cómo podía ser tan admirado
en esta tierra, entre sudor y estiércol
un arcoiris?

El arcoiris continuó brillando un rato más
y se tornó más bello. Después se hundió
pálido y triste en el confín del campo
cuando en sus límpidos colores
las nubes saciaron su sed.

Entonces fue apagándose el sol muy suavemente
y respiró otra vez en paz la tierra.
Cuánta inútil belleza,
cuánta celeste y mágica ilusión
para este mundo de sudor y lágrimas.

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