CARLOS OQUENDO DE AMAT


Puno- Perú, 1905 - Guadarrama, España, 1936


POEMA DEL MANICOMIO


Tuve miedo 

Y me regresè de la locura



Tuve miedo de ser
Una rueda
Un color
Un paso


PORQUE MIS OJOS ERAN NIÑOS

Y mi corazón
Un botón
Más
De
Mi camisa de fuerza

Pero hoy que mis ojos visten pantalones largos
Veo a la calle que està mendiga de pasos

POEMA

Para tí
tengo impresa una sonrisa en papel japón

mírame
que haces crecer la yerba de los prados

mujer
mapa de música claro de río fiesta de fruta

en tu ventana
cuelgan enredaderas de los volantes de los automóviles
y los expendedores disminuyen el precio de sus mercancías
déjame que bese tu voz

tu voz
que canta en todas las ramas de la mañana.


MADRE

Tu nombre viene lento como las músicas humildes
y de tus manos vuelan palomas blancas

mi recuerdo te viste siempre de blanco
como un recreo de niños que los hombres miran desde
aquí distante

un cielo muere en tus brazos y otro nace en tu ternura

a tu lado el cariño se abre como una flor cuando pienso

entre ti y el horizonte
mi palabra está primitiva como la lluvia o como los
himnos

porque ante ti callan las rosas y la canción

POEMA AL LADO DEL SUEÑO

Parque salido de un sabor admirable
Cantos colgados expresamente de un árbol
Arboles plantados en los lagos cuyo fruto es una estrella
Lagos de tela restaurada que se abren como sombrillas
Tu estás aquí como la brisa o como un pájaro
En tu sueño pastan elefantes con ojos de flor
Y un ángel rodará los ríos como aros
Eres casi de verdad
Pues para ti la lluvia es un íntimo aparato para medir cambio
moú Abel tel ven Abel en el té
Distribuyes signos astronómicos entre tus tarjetas de visita

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