AVRAHAM SHLONSKY


Karyokov, actual Ucrania, 1900 – Tel Aviv, Israel, 1973

JURAMENTO

En nombre de los ojos que vieron la tragedia
y llenaron de clamores el corazón abatido.
En nombre de la piedad que enseñó a absolver
hasta los más terribles días que el perdón,
me juramenté: recordar todo,
recordar – y nada olvidar.
Nada olvidar – hasta la décima generación,
hasta que se borre la infamia, toda, por completo,
hasta que desaparezcan las humillaciones.
Mi juramento será vano si después del furor,
y no tendrá ningún valor, si mañana al seguir mi camino
no he llegado a ninguna conclusión.

REVELACIÓN

Alguien llamó: ¡Oye!
Alguien pronunció mi nombre.
¿Qué?
¿Quién?

Elí dijo: ¡Duerme!
Elí dijo: ¡Es en vano!
Elí dijo: No existen las visiones, mi vista se apagó.

Me llaman de nuevo: ¡Escucha!
Pronuncian mi nombre otra vez.
¿Cómo poder responder? ¡Presente!

Media noche. El anciano Elí solloza en su lecho.
"Hijo mío... hijo mío".
El universo cae encima mío, como herido
a la puesta de sol, entre los restos de mis nubes.

Comprendí, el que habla es el Señor.
Vendrá en un torbellino y besará nuestras heridas.
Elí está muy viejo. Sus hijos, unos malvados
y yo, todavía muchacho.

El universo ruge y canta de dolor
y en el rojo horizonte,
un dedo como rayo me llama.

Manda, Señor: ¡Tu siervo escucha!

ORACIÓN DE GRACIAS

Lluvia de Dios – Bendito sea el Señor.
Gracia húmeda de los cielos,
ponderen el pan, que tiene buen gusto, 
cantad las bondades del agua.

Observen al terrón interna y exteriormente, 
caliente es su tierra sembrada.
Tierra, bendice a que se haga según Su voluntad, 
bendice al viento y a la lluvia.

Está húmeda tu huerta, porque quisiste el rocío, 
se bendigan en ti, seno y matriz.
Agradezcan al pan, al buen pan.
Agradezcan al pan.

A LA FAENA

Vísteme santa madre, una linda camisa de colores
y al alba condúceme a la faena.
Envuelta de luz, como con taled, está mi tierra.
Los edificios se yerguen como filacterias
y como sus correas, se desbordan los caminos,
trabajo del hombre.

La población reza la plegaria del amanecer a su Creador
y entre los creadores – tu hijo Abraham,
poeta y cantero
en Israel.

Al anochecer – al crepúsculo, cuando vuelve el padre de su tarea, 
murmura como satisfecho la plegaria:
mi querido hijo Abraham:
Vida, carne y huesos –
Aleluya.

Vísteme, santa madre, una linda camisa de colores
y al alba condúceme
a la faena.

 —

No hay comentarios:

Publicar un comentario