SAMUEL VILLEDA ARITA


San Marcos de Ocotepeque-Honduras, 1940

CONFIDENCIA
 


He vuelto a tu sepulcro para contarte cosas, 
no es que te crea allí, tendido en el letargo, 
por que sé, que estás en el viento, 
y ante todo: 
en la conciencia del que acordó tu muerte. 

Por que sé, que estas en la Patria 
y en esa otra que está presta a nacer; 
por qué estás en tu familia, en tus amigos, 
y por que le costará al olvido sitiarte en su 
poder. 

Pero eso no es el caso. 

Al que le diste fuerza aquella tarde 
que se sintió morir por la tristeza 
superó esa crisis 
y hoy hace fuego con la idea. 

Al que arengaba estudiantes, 
le compraron la voz, 
pero se les olvidó comprarle la mirada; 
al profesor que hilvanaba protestas 
y quería construir tantas justicias 
es funcionario ahora y eso no le importa; 
al que apareció en la tele 
queriendo controlar los altos precios 
está de embajador en otra sombra; 
aquél que se jactó de ser tu amigo 
y que era dirigente sindical 
y quería poner igualdad a juego idea, 
es hoy un gran señor de los silencios; 
al maestro que admiraste tanto 
por su humildad y sus consejos 
hoy le pinta los ojos al gobierno. 
En cuanto a tus amigos poetas, 
siguen siendo disparos de alegría 
pero con un trotar un poco lento. 
Te diré con tristeza, 
que el pueblo sigue equivocado al 
elegir gobernantes. 

Pero tampoco vine a eso. 
Vine a preguntarte si ahí donde te encuentras 
te acuerdas de nosotros tus amigos; 
si hay en el cielo niños pobres, campesinos, 
obreros 
y ese tipo de gente que vivió sin historia. 
Vine a pedirte que guardes un lugar a nuestros 
sueños, 
y me saludes a pleno corazón, con alegría, 
pletórico de amor y entusiasmo: a Pablo Neruda, 
a Rubén Darío a Juan Ramón Molina, 
a Claudio Barrera, a Jaime Fontana, 
a Raúl Gilberto Tróchez, a Daniel Laínez, 
a Jacobo Cárcamo a Clementina Suárez. 
a Lucila Gamero. a Felipe Elvir Rojas. En fin 
....a todos los poetas. 

VIENTO ARRIBA 


Un día de estos, 
ensillaré la idea, 
tomaré a la Patria de la mano 
y me iré viento arriba. 

Le cambiaré la música al jilguero, 
le quitaré al pinar los viajes largos 
y las heridas a los pasos lentos; 
le enseñaré al venado la justicia, 
al Tucán como esquivar la calma 
Y al ecosistema a defenderse. 

Subiré hasta la cumbre 
y juraré por tanto hermano muerto: 
por el que cayó pidiendo tierra, 
por el que destruyó el hambre. 
por tantos otros. 

(Ella estará sentada cara al viento) 

Le enseñaré sus valles, 
le diré que por ellos 
caminaron a pie sus bisabuelos; 
le contaré otra historia 
antes de continuar por el sendero. 

Le ocultaré el dolor del gran silencio, 
que la ciudad así es tiempo ebrio 
y que anda en las calles la neurosis 
vestida de elocuencia. 
No le diré, que ahí se muere un niño, 
como muere un anhelo o un anciano 
sin transición siquiera; 
que en ella, no hay lugar a la justicia, 
ni al quejido, 
ni al señor que pide una limosna. 

(Ella me mirará sin comprenderme) 

Si oímos el retumbo de un disparo 
le diré que fue el trueno; 
si vemos campesinos masacrados 
le diré que fue el rayo, 
o si acaso un ciudadano es asaltado 
le diré que es un juego. 
Ella, no debe mirar cosas extrañas, 
ni la sangre pudriéndose en el polvo, 
ni héroes trigueños olvidados, 
ni señales de luto en las fronteras; 
no debe ver al pájaro soborno 
ni el nido de sus cómodos empeños; 
no debe ver a su hermana libertad 
viajar así tan tímida y sin alba. 

No le diré -aunque me ahogue el ansia--- 
que sólo en su verdad d descansa el pueblo. 

Callaré que el dolor transita altivo 
por las venas humanas de las calles, 
que los niños platican con el hambre 
y que hay sudor constante en las espaldas. 
Callaré que en la cárcel vive el hombre 
a punta de abandono y deterioro, 
que en las calles transita el sobornado 
con una dignidad configurada; 
o que, el enfermo mental vive en los parques 
elaborando caracolas de aire. 

Callaré tantas cosas 
para que el dolor no caiga de repente. 

Si acaso se me duerme entre los brazos 
la dejaré soñar 
que va con su muñecas por el aire. 

HABLEMOS

Hablemos en susurro,
con silencios
y miradas,
no son necesarias las palabras
para decir: te quiero.

Basta que la piel
comunique sus ansias,
que el cerebro calle,
que el secreto se vuelva
relicario.

Basta
que nos miremos largamente,
con ternura,
con esa forma
de plácida inocencia.
Basta que sintamos
ese magnetismo,
esa atracción
que hace vivencia a los deseos.

Hablemos con verdad.
Si quieres,
cierra la puerta
para que el pudor
se sienta protegido,
pero deja abierta el alma
para aprende a amar.

PASE ADELANTE
Pase adelante,
conozca mi secreto:
lo del amor
que se quedó escondido
y que se hizo
soledad y espera.

De la lágrima azul
que se hizo viento,
y de su hermana
que se hizo nido.

De la esperanza 
que se hizo niña
y de la otra
que se volvió espejismo.

Conozca la verdad
de mi existencia:
el grito
convertido en silencio
y la amargura
en la cercana amiga;
Conozca la forma de sentir
del frágil convivir bohemio:
del hombre-pensamiento;
pase adelante,
que para eso está
mi noble corazón abierto

ANALISIS

Cuando te veo
repaso
mis conceptos
olvidados.

Veo tu rostro
y presiento
que ya no eres
como antes,
pero callo.
Ya no despiertas
el fragor
de los deseos,
el carro de la sangre
soltado instintos.

Ya todo en ti
se volvio rutina
y hasta el cuerpo
que antes balanceabas,
es hoy
trotar muy lento.

Cuelgan
de tus cabellos
cansancio retenidos
y ya tu piel
se està llenando
de altibajos morenos.

Solo presiento
al mismo
corazòn latiendo,
noble como antes,
preparando, 
sin decirlo,
su otra despedida.

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