JAROSLAW IWASZKIEWICZ


Kalnik, Ucrania (Polonia) 1894 - Varsovia, 1980


PRINCIPIUM INDIVITUATIONS


¿Dónde está la granada 
cuya semilla soy yo?
¿Y dónde el melón 
del que soy rebanada?
¿El filo del cuchillo de plata 
por qué me ha cortado?
¿Crecerá el árbol de la semilla?
¿Late la vida en la rebanada?
El cuchillo me penetra en cada instante. 
A mis gritos responde el silencio.



EL VIEJO POETA


I


El poeta dice:

Mujer, ¿no ves estas dos moscas inmóviles 

sobre la repisa de la ventana 
matadas con el insecticida?
No valen más para el universo
que nuestros queridos perros 
muertos que yacen bajo esta piedra.
¿Recuerdas la palabra “Tropka”
cuando le decíamos algo
y él no entendía
arrugaba la frente, se concentraba
y no entendía?
Era un animal
Mira, nos hablan nubes 
auroras estrellas 
vientos
y tampoco entendemos


Nos hablan espacios 

celestes
árboles que florecen
hablan flores
crecen
y hablan
y no entendemos
Así será
Nos quedaremos en el universo 
cual dos moscas muertas 
dos perros tirados 
cual dos puras nadas 
Ellos también amaban 
y querían entender


II

El poeta dice: 

Mujer, ¡no te vayas! 
¡Quédate un rato conmigo!
Es que deseo estar solo 
y si tú te vas 
acudirán todos ellos
Vendrá Tuwim
con una rama de grandes manzanas 
como la que se había llevado 
de nuestras bodas de plata
En seguida vendrá Czeslaw
tan jovencito como aquel día
en que llegó de Wilno
con las palabras “le adoro”
Llegará Tolek 
el mismo de antes, cuando contaba 
en Aída4 las fábulas a Marysia
Acudirá Olek con su loro
llegará la mariposa
que un día ha penetrado 
en nuestro dormitorio 
Era grande y rarísima
Se poblará el mundo 
alrededor de nosotros
No te vayas 
quédate conmigo 
Porque quiero estar solo 
Totalmente solo


III


El poeta dice:

Mujer, éramos jóvenes,
hemos visto el océano en Skagen
y Barcelona
y Mattehorn y Dent du Midi 
teníamos amistades 
conversábamos con Lechon 
con Witkacy8 y con Sartre 
nos encantaba Proust 
leíamos el Núcleo de la oscuridad 
Ana Karénina 
Las cenizas
Y ahora estamos viejos 
y solos
Peleamos
seguimos buscando 
los libros perdidos
pañuelos
cerillas
anteojos
Y cuando estemos ante 
el Señor de la Nada
de nada nos servirá
haber bailado en las bodas campestres
y en los salones del rey
Y nadie preguntará 
por nuestras moscas 
nuestros perros 
nuestros libros perdidos 
nuestros pañuelos
y anteojos

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