LIBER FALCO


 Montevideo-Uruguay, 1906 - 1955

MI CORAZÓN

Mi corazón
nostálgico acunador de ensueños,
imantado de amor
tuvo la ficción del Norte
en los cuatro puntos cardinales.

Mi corazón poeta y buril loco

en el mármol frígido de las razones,

—muriendo ya— saludará
en los cromos lejanos de la tarde

a una mano fúlgida,

clamante viajera de horizontes,

que llama... llama...



EXTRAÑA COMPAÑÍA

Porque estoy solo a veces,


porque sin Dios estoy, sin nada,
ella viene y muestra su rostro y ríe

con su risa helada.


Viene, golpea en mis rodillas,

huye la tierra entonces

y todo acaba sin memoria, y nada.



Sin embargo, con ella a mi costado


yo amé la vida, las cosas todas;


lo que viene y lo que va.


Yo amé las calles donde,

ebrio como un marino,

secretamente fui de su brazo.



Y a cada instante, siempre, en cada instante


con ella a mi costado,


del mundo todo, de mis hermanos

lejano y triste me despedía.


Mas tocaba a veces la luz del día.


Con ella a mi costado,


ebrio de tantas cosas que el amor nombraba,

como a una fruta

tocaba a veces la luz del día.


Y era de noche a veces y estaba solo,


con ella y solo;


pero la muerte calla

cuando el amor la ciñe a su costado.



Oh triste, oh dulce tiempo cuando acaso


velaba Dios desde muy lejos.



Mas hoy ha de venir y ha de encontrarme solo,


ya para siempre desasido y solo.



DESEO

A veces quisiera uno


sin días que lo nombren,


perderse, camino hacia el olvido.

Porque para qué alumbra el día

si tantas muecas de los hombres,

como un mapa de angustias

e indescifrables signos

de mariposas muertas,

giran sin término.



También quisiera uno,


luego de tanto y tanto

amor al aire,

que un árbol se recline

a bebernos la frente

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