JOSÉ MARÍA DE HEREDIA


La Fortuna-Cuba, 1842-Castillo de Bourdonné-Houdan Ivelines-Francia, 1905

EL ARRECIFE DE CORAL


Bajo del mar, el sol cual misteriosa aurora,

Va iluminando un bosque de abisinios corales,

Que mezcla en las profundas honduras abisales

Las bestias submarinas y la viviente flora.

Y todo cuanto el yodo con su fuerza colora,
Musgo, alga cablluda y anémona marina
Cubre de oscura púrpura como de una neblina
El fondo misterioso cuyo misterio aflora.

Es la espléndida concha como artístico esmalte,
Y a través de ramaje los peces van nadando,
Meciéndose indolentes formando una guirnalda.

Y entorno a la pecera van en marcha febril
Haciendo que el cristal de transparente añil
Vibre con un temblor de nácar y esmeralda.


FUGA DE CENTAUROS


Van huyendo borrachos de sangre y rebelión
Hacia el monte escarpado para buscar guarida.
El miedo les espanta, y corren en huida.

Franquean, apretando su hidra y su estellón,
Y a través de malezas y abruptas torrenteras,
Buscando, bajo el cielo, las altas cordilleras
Del Ossa y el Olimpo y el negro Pelión.

Un rezagado, a veces, dejando la manada
Se encabrita de pronto, volviendo la mirada,
Y de un salto, se vuelve a buscar el rebaño,

Porque ha visto la luna, que brilla soberana,
Alargar, por detrás, como supremo engaño,
El gigantesco horror de la sombra herculana.

De “Los mejores poetas franceses”
Selección y traducción de Luis Guarner
Editorial Bruguera. Barcelona-España, 1974

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