ANDRÉ CHENIER


Estambul,1762-París-Francia, 1794

UN MUCHACHO

Yo era un débil muchacho y ella era muy bella;
sonreírme sabía llamándome con ella,
y de pie en su regazo con mi mano sereno,
yo tocaba su rostro, su cabello, su seno
y ella entonces con mano suave e indulgente
fingía castigar mi imprudencia inocente.

Y ante los que la amaban, confusos por demás,
ella, a todos altiva, me acaricia más...
Muchas veces... (¡mas yo entonces no alcanzaba!)
con sus labios cual rojos corales me besaba.
y al verme así, triunfante, decían los pastores:
“¡Oh, muchacho feliz; oh, inútiles amores!”

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