EDMOND ROSTAND

 Marsella, 1868-París, 1918

VIEJO CUENTO

En el desbordamiento de sus cabellos de oro,
Envuelta en las blancuras de sus cojines, blanca,
Y cerrados los ojos – sus ojos de azul claro-,
Con la sonrisa vaga en un sueño, descansa.

Su cabeza, de lado levemente se inclina.
Un vitral entreabierto descubre el panorama
Del parque, do los pájaros no cantan todavía
Porque el Hada madrina los adurmió en la rama.

Dormita al pie del lecho un bello pajecillo
e inmóvil, ella duerme sobre su almohada blanca
y la orla del vestido sus dos chapines toca...
toda rosa, ella duerme un sueño ingenuo y puro,
el Principe Encantado no llega todavía,
el que ha despertarla con un beso en la boca.

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