JULIO SOSA


Las Piedras- Uruguay, 1926- Buenos Aires, 1964


NO ME PIDAS AMOR

Si te quiero, preguntas...
No me pidas amor,
ni busques en mis ojos la respuesta.
Mi corazón de ayer ya no despierta
dormido para siempre en su ostracismo...
Y en la caverna estéril de mi pecho
no puede amar a nadie.
Ni a mí mismo...

No me pidas amor.
Esa es la puerta.
Aléjate de mí.
Lleva tus besos
y el calor de tu piel, miel y azucena,
a quien pueda ofrecerte
no una pena
sino un alma vibrante de deseo.

Un corazón que lata con el tuyo,
una boca que viva de tu aliento,
unas manos de carne,
no de yeso...
No pidas un amor que ya he perdido
al pisar los umbrales de mi hombría.
Sólo puedo ofrecerte
de la noche más triste
su neblina.

Y tú mereces luz.
Tú necesitas
lo que quise salvar y no he podido.
Una fe siempre joven
sin heridas...

Qué más puedo ofrecerte que esta alcoba
con huellas de otro amor
que quedó a oscuras
y así mezclar bestial, cobardemente,
tu inútil esperanza y mi locura...

Vete pronto de mí.
Borra este día
y el sabor de los besos mentirosos
que puse entre tus labios anhelantes
en el instante gris que fuiste mía.


No me pidas amor.
Cierra los ojos
e imagíname muerto o muy lejano.
Viviendo solamente de un recuerdo
que ayer me hizo feliz, y hoy me hace daño...

Muchacha, vete ya.
Ponte el tapado.
La tarde está muy fría
y el sol se ha desmayado en el ocaso.
Camina lentamente calle abajo
y encontrarás tal vez en una esquina
la luz de otro querer bueno y honrado.

No me pidas amor.
Nada ha quedado
de la sonrisa fácil que he perdido
del venturoso ayer que me han robado...
No me pidas amor.
Pídeme olvido...

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