HUMBERTO TEJERA


Mérida-Venezuela, 1892


LOANZA A LA SOLEDAD

Comienzo a amarte, soledad dormida,
que vas llenándome insensiblemente
todo el desierto mundo de mi vida.

Bruma otoñal, tu sombra indiferente
invade mi recóndita morada
y en ella va fundiéndose mi frente

Ni el sueño de la vida ya pasada,
ni el afán de la dicha prometida,
oh, soledad, ya nadie puede nada.

Contra esta narcótica bebida
en un mal muy amargo diluida,
que me dieron tus manos a beberla.

Tú me echaste en mi vino tu gris perla
de lento olvido, de humildad huraña.
No quiero ya mi soledad perderla.

Sentado sobre el umbral de mi cabaña
mientras llueve en los campos, mientras llueve,
de sombra y paz mi espíritu se baña.

De paz y calma mi razón se embebe.
Por nadie ahora mi quietud dejara,
por nada mi cansado pie se mueve.

Mi corazón esenio se declara
vacío de las férvidas pasiones.
¡Pon en él tu agua pura, tu agua clara
soledad, pon en él tus bendiciones!

1 comentario:

  1. EXCELENTE TRABAJO DE UN POETA VENEZOLANO, EXILADO EN MÉXICO, DESCONOCIDO, POR LAS GENERACIONES VENIDERAS A LA SUYA Y ASÍ SUCESIVAMENTE. OBLIGATORIA LECTURA DE SU VIDA, EN LA OBRA: " TEJERA, EL DESTERRADO" DE RIGOBERTO, HENRIQUEZ, VERA.

    ResponderEliminar