ARTHUR MILLER



Nueva York-Estados Unidos, 1915 - Roxbury, Connecticut, 2005


VERSOS DESDE CALIFORNIA

Ellos se encuentran para comprar o vender
y delimitan sus linderos con rosales.
Hay un catecismo: ¿Cómo usted se llama?
¿Qué usted hace? ¿Cómo se siente? ¿De dónde
viene usted?
Como los pasajeros de un crucero perpetuo,
y los muertos arrojados por la borda, al césped;
sobre la cubierta, parte de la cual siempre está ardiendo.
Cualquier inconsecuencia los torna serios.
Algunos enseñan a los periquitos a subir escaleras;
también disponen de Especialistas en Leche Malteada.
Una tragedia es cuando usted pierde su bote.
La vida es un entrenamiento para la jubilación.
El sol es bueno para los negocios.
Al Jolson dejó depositado un fondo para costear
la eterna iluminación nocturna de su tumba.
Incluso muerto, un hombre deberá tener billetes.
La segunda mayor industria es la de bienes deportivos.
Para tener éxito como mujer usted tiene que tener un carro.
California es el cristianismo más las comodidades.
Manejando de pueblo en pueblo uno se pregunta
qué ocurriría si el gas neón se extinguiese; algunos tendrían
que aprender a leer las pinturas rupestres.
Cuando un hombre admite el fracaso,
se convierte en un peatón.
Hermandad es cuando dos hombres tienen la misma madre.
Sacrificarse es vender el carro a un precio ridículo.
Sociedad es cuando las personas escuchan música clásica
O una de Ahorros y Créditos.
La ley es orden. Justicia es una decente recuperación del dinero invertido.
Progreso es cualquier cosa capaz de encenderse y apagarse sola.
Belleza es dentadura, piel tersa y buena disposición.
Libertad es el derecho a vivir entre los de tu clase.
Filosofía es un gran interés por el valor de la tierra
y la paciencia de esperar.
La guerra es la paz hecha por otros medios.
Ellos saben que son el futuro.
Ellos están sumamente bien armados.




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