HARIVANSH RAI BACHCHAN



La India, 1907 - 2003

MADHUSHALA

4. De la tierna viña de mis emociones
El vino de imágenes he extraído yo;
El poeta ahora es atento sirviente
Que a muchos ofrece la línea fluida;
En la copa donde millones se sacian
El vino que vierto no se ha de agotar.
Mis lectores son huéspedes sedientos,
Mi libro de versos, la Casa del Vino.

6. El hombre sediento su hogar abandona
La Casa del Vino busca, sin saber
Cómo llegar a ella, temiendo que apenas
Su vía secreta no muchos conocen;
A todos pregunta, todos le dedican
Extrañas respuestas, enigmas sin fin;
Elige una vía, síguela sin falta,
Que todas te acercan a la Casa del Vino.

7. Ay, el tiempo que he dejado, tanto
Buscando la casa que añoro, que ansío;
Aún en la vía los guías me hablan
De aquellos placeres distantes, etéreos.
Apenas si puedo proseguir mi anhelo
Pero me resisto a volver los pasos.
La Casa del Vino siempre se me aleja
Y sigue llamándome, imperiosa, cierta.

73. Ay, el hombre es la copa tan frágil,
Precaria, fugaz en el barro que la forma, sí;
De ese agridulce fluido repleta,
Vino de la vida, que a diario se vierte;
Con miríada de brazos, la muerte nos llama
La sombría sirvienta proclama su ley;
Y tiempo, sediento, insaciable se bebe
De un sorbo este mundo creado, hasta el fin.

99. Copa inmaculada, vino no probado,
Codicias atizan, deseos atraen;
Cuando encuentre un día la Casa del Vino
Dejaré en la puerta mi avidez por fin.
No es amor tener, guardar, poseer,
Amor es el ansia, infinita, de hallar,
Mi sed insaciable se encarna en la espera
Del inmortal fuego que abrasa mi ser.

Traducción de María Helena Barrera-Agarwal

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