ROSA VIRGINIA MARTÍNEZ























Maracaibo-Venezuela, 1915-1983

Con alto aprecio dedico al Dr. José Antonio Campos Delgado,
Mecenas de este libro.
R. V. M.

DESNUDO EL CORAZÓN

¡Oh, si todos fuésemos
por la vida
con el corazón desnudo!
Si el pecho fuera de cristal,
tan claro y tan fino,
que nada en el mundo
pudiera cubrirlo:
ni la seda,
ni la noche,
ni las montañas,
ni los mares,
ni la muerte.

Si pudiéramos ver
todos los corazones
a través del pecho:
¡Cuán luminosos unos,
cuán tenebrosos otros!
Corazones cantando,
corazones llorando.
Corazones llagados
y encadenados
a los odios
y a la sombra
de la avaricia y del mal.

Cuántos corazones
turbios
como el de Midas y Judas.
Cuántos corazones negros
como aquel de Torquemada,
que viven siempre deseando
la terrible inquisición.

Si todos llevásemos
el corazón a flor de piel
para reír y cantar:
cuántos hombres
como niños,
y niños como ángeles:
alegres de claridad.

Vamos a pedirle a Dios
que nos deje el corazón
desnudo.
Vamos todos los hombres
y las mujeres de la tierra.
Pero nadie se mueve.
¡Nadie!
Tal vez Jesús y Gandhi,
y otro puñado de hombres
en cada ciudad del mundo,
se hubiesen movidopara pedirle a Dios
que nos deje el corazón
¡Desnudo!


LA PALABRA INICIAL

Al amigo Dr. Carlos Gil Rincón,
Afanoso investigador del mundo de la mente.

¿Quién pronunció la
primera palabra en el mundo?
¿Fue de amor o de dolor?
¿Quién?
¡Tal vez el agua, el viento
o la lejana estrella!

¿Quién enseño al hombre,
a llorar y a reír como los ángeles?

Es tan difícil saber
quién caminó con la primera aurora.
Cada siglo del pasado
es una puerta de extraviadas
llaves;
a la cual,
muchos sabios como Darwin
han llamado.Y aún cuando pudiésemos
mirar hasta la Edad de Piedra
o más allá
por la vieja cerradura;
no sabemos si fue de
amor o de dolor
la palabra inicial.

No sabemos nada ¡nada!
del hombre UNO que apareció
en la tierra.
Después:
diez, cien, mil, un millón,
más un millón, más un millón,
más un millón…
Y se agotan los números,
pero los hombres
siguen llegando a la tierra
incesantemente;
e incesantemente,
nos preguntamos unos a otros;
pero nadie sabe nada:
ni yo, ni tú, ni ellos…

Acaso, y acertadamente
¿responderán los hombres
que llegarán después?

¡Es tan breve la vida!

Caminamos todos losdías,
hacia los meses y los años;
hacia la aurora
de un nuevoamanecer…
Hacia las estrellas,
hacia lo eterno,
hacia el MAS ALLA.

¡Cuántos cardos
en el camino.
Cuántos guijarrosy sinsabores;
pero llegaremos
para que se cumpla el:
“nacer, morir,volver a nacer,
tal es la ley”!

Muchas veces
he deseado,
quedarme un siglo
o más,
descansando a la sombra
de un ciprés;
pero este árbol
también se va y regresa,
en cada semilla
que cubre la tierra.

Nadie ha logrado
aferrarse a la vida,
hasta ver encanecerá las estrellas.

Nadie ha visto secar
un océano,
ni el lento diluir
de una montaña.

¡Es tan breve la vida!

Caminar.
Caminar de este mundo
a otros.
Ir y volver,
-como del trabajo a la casa-
pero cada vez
más cerca de la cima,
más cerca de la luz
y de lo Increado.
Cada vez,
más cerca de la Verdad.

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