RODRIGO DE LA LUZ























Villa Clara-Cuba,1969

BALSEROS II

En memoria de Manolo, Tony y Alberto

Del negro borde de la mar, yo miro,
la barca imaginaria que los lleva,
se fueron a buscar - y no regresan -
nuestro querido sol, nuestra bandera.
Y me parece verlos y escucharlos,
hablando de cubiertas y mareas.
¿ Marineros errantes o emigrantes ?
Llámenlos como quieran, como puedan,
pero llámenlos, porque ellos quieren vernos,
porque ellos necesitan que los vean.
En buque sin proa, a la deriva,
mírenlos, ¿ no los ven como se acercan?,
con las manos cuarteadas por el frío
a la baranda del buque se aferran.
Miran y no nos ven, y están muy tristes,
y un alecrín da vueltas y da vueltas.
Ellos tienen los ojos de los santos,
tienen el triste rostro de la espera.
Quién pudiera en el tiempo submarino
atravesar el mar formando estelas,
allí tender un puente inmenso, firme,
tirar el ancla y recoger las velas,
y regresar con ellos a la casa,
y verlos nuevamente como eran.
Basta de marejadas y brisotes,
basta de tempestades y centellas,
nosotros los queremos con nosotros
aunque haya que rogarle a las estrellas.
Y tenderemos mano contra mano
si es que hace falta, si preciso fuera,
porque ellos necesitan vernos pronto,
porque ellos necesitan que los vean.
Se fueron a buscar - y hay esperanzas -
nuestro querido sol, nuestra bandera.
Y una noche, seguro la más fría,
cuando ya nadie los espera, llegan,
y en ese muelle frío e imaginario,
podrán de nuevo izar nuestra bandera.
Pues ya se asoma el sol en la bahía
y las gaviotas a la orilla vuelan.
Ya los diviso por el horizonte
como viejos marinos que regresan.

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