JOAQUIN SOTO

Comayagua- Honduras, 1897 –Guatemala, 1926

HORAS DE ANGUSTIA

Para Amado Nervo

Esta esperanza triste que me dio tu mirada.
Este cansancio enorme de mi alma fatigada
que ya no siento anhelos, ni ilusiones, ni nada....
¡Esta esperanza triste que me dio tu mirada!

Esta impaciencia trágica que encendió mi ternura.
Este odio por la vida, esta horrible amargura
de no hallar en el mundo ninguna cosa pura....
¡Esta impaciencia trágica que encendió mi ternura!

¡Ay! Este pesimismo que corre mi vida....
Ni un afecto piadoso, ni una aurora encendida;
mi ilusión deshojada, mi esperanza perdida....

¡Quien tuviera el remedio, el divino remedio
que librara mi espíritu de esta constante asedio,
de esta amargura inmensa, de este incurable tedio!

MIS LÁGRIMAS

¿Florecerá de nuevo la caricia
llena de sol, que imaginó mi anhelo,
para poder, mientras tu amor se inicia,
llorar sobre la noche de tu pelo?

Tu trenza desenvuelta, ¿no es propicia,
con su serenidad de terciopelo,
para que en tanto mi alma te acaricia
recoja mi dolor, como un pañuelo?

¡Mis lagrimas serán sobre tu vida
un recuerdo brumoso que en la hora
de repasar tu juventud perdida,

te hará pensar con inquietud postrera
en el poeta triste que en tu aurora
lloro sobre tu oscura cabellera!

MIENTRAS LLUEVE

Solloza la lluvia afuera,
suspira el viento sonoro,
y evoco la cabellera
que para mis sueños era
un crepúsculo de oro...

Surge su voz del pasado,
y me parece que existe.
Todo esta triste a mi lado,
y al verlo todo angustiado
yo también me pongo triste.

¿Donde esta la niña santa
que fue como estrella o flor?
Mi tristeza se agiganta
y el alma solloza y canta
un canto lleno de amor...

Cae la lluvia. Resuena
en el viento un vago son,
y en esta noche, mi pena
se abre lánguida y serena
sobre mi propia canción.

Las viejas melancolías
vibran en mi alma otra vez.
¡OH sus ojeras sombrías,
sus manos blancas y frías
y la seda de su tez!

¡Cuanto la quise y me quiso!
¡Era mi amor taciturno,
y hoy mi espíritu sumiso
llora un anhelo impreciso
bajo el silencio nocturno!

¿Donde hallare su mirada?
¿En la luz de alguna estrella?
¡Busco su boca adorada,
su sonrisa sonrosada
y su alma pálida y bella!

Y en vano. No he de hallarla,
pues en el mundo no existe...
¿Podré tal vez olvidarla?
No se... ¡Pero al recordarla
mi corazón es más triste!

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