DAVID MOYA POSAS








































Tegucigalpa, Honduras, 1929-1970



DE LA VIDA

Eres alba. eres sol. eres rocío

y eres penumbra y nieve rumorosa

y el aroma en las sienes de la rosa

y el torturante pulso del estío.


Eres el tacto circular del frío
y el tallo de la llama tempestuosa
y el espanto en el seno de la fosa
y la estrella en la frente del vacío.

Eres ala en los hombros del perfume
y el trino que a los pájaros consume
y todo lo que lloro y canta y gime.

Eres como un idioma sin garganta
en donde llora, en donde gime y canta
todo lo que nos pierde o nos redime.

POEMA DE LA AUSENCIA

Estoy lejos de ti, con el castigo
de verte renacer a cada instante.
Pues siento que entre más y más distante
estás, con mas amor vives conmigo.

Aún viviendo sin ti vivo contigo.
Te llevo como lágrima constante.
y si pretendo huir de tu agobiante
recuerdo, sin quererlo lo persigo.

lnútil ya lo sé que es todo intento
y aunque sienta la forma como siento
que vives reviviendo lo vivido.

Sé que al perderte a ti todo lo pierdo.
Si trato de olvidarme del recuerdo
comienzo a recordarme del olvido.

DUELE

Duele que el mar, sitiado por la arena
renazca en cada aurora y cada espuma
y que la ausencia de la flor asuma
en nuevas rosas su verdad más plena.

Duele que el luto que la tarde estrena
resurja en cada sombra y cada bruma
y que, perenne, el llanto se resuma
en las resurrecciones de la pena.

Duele que el tiempo tome, sin medida,
a dar frescura al corazón inerte
de la naturaleza estremecida.


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