P. BENJAMÍN SÁNCHEZ ESPINOZA


Sahuayo-México, 1923-2011

AMOR INVENCIBLE
 


No sé por qué tu amor huracanado
que se inició como furtiva brisa
hoy, en mi soledad, me martiriza
con ardores de incendio desatado.

¡Nunca le satisface lo entregado!
Con cada donación crece la prisa
por convertir en fuego y en ceniza
lo que de mí me queda reservado.

¡Unión es el amor...! ¡y me divide!
Introduce en mi ser el desacuerdo:
queriendo no querer, lucho y porfío;

resisto siempre a dar lo que me pide,
y en la estéril fatiga en que me pierdo
ni acabo de ser tuyo, ni soy mío.

LA RONDA DEL NIÑO DIOS

Luz de la luna, camello blanco
para el ensueño de navidad,
por el desierto de los recuerdos
sobre tu lomo quiero viajar.

Rueda la luna,
Rodando va,
Rueda rodando
Llegó al portal.

¡Niño con carnes de frío
y lumbre en el corazón.
Niño tejido con nardos
Sonrosados de temblor…!

El amor dentro del alma
ya no se quiere dormir
porque a mitad de la noche
miró una estrella salir.

¡Baila, amor,
convida estrella!
¡Baila, amor,
la luna rueda…!

Ronda de niños por dentro
que cantan lo de una flor…
la ternura, sobre el pecho
tibiecita despertó.

¡Ternura niña
con niño amor
entró a la ronda
de la canción…!

Ruedan, azahares, los niños
por el jardín del desierto;
la tarde, se hizo de noche,
pero los niños bailan despiertos…

Bailan despiertos…
ternura, amor…
Bailan la ronda
del Niño Dios.

EN LA NATIVIDAD DEL SEÑOR

Alta noche serena
de luminosos nardos florecida,
¡oh Santa Noche Buena
de músicas vestida
en que, a la danza, el júbilo convida!

Bajo la dulce cueva
que no esclarece la escondida luna,

sobre la paja nueva
—conmovedora cuna—
Yace la Paz del mundo y la fortuna.

No del pino la rama
que enciende el leñador bajo su choza
de tan sabrosa llama
si en la estación lluviosa
llora escarcha la selva rumorosa;

ni tanta dulcemente
ofrece al alma el ardoroso vino
cuando, cabe la lumbre,
o bebe el peregrino
tras el nevado y áspero camino;

como, bajo la cueva,
el dulce niño en las pajas mora
mientras afuera nieva,
en la mágica hora,
enciende la luz el alma y lo enamora…

Ya llegan los pastores…
de las cándidas greyes elegido,
espumoso de flores
musical de balido
ofrecen al cordero preferido;

o panalillo de oro
que la aplicada abeja entretejiera,
en su taller sonoro;
o el fruto de la higuera
que suda miel y sabe a primavera;

o de mirto y verbena
con guirnalda divina, coronada
traen el ánfora plena
que en bodega callada
por más de cuatro otoños fue guardada;

o sobre verde hoja
el copo de manteca coagulado;
o en la cántara roja,
del mugidor ganado
a blanca leche con olor a prado.

Ya llegan; y sus dones
Recibe Dios con infantil ternura…
Sobre los corazones
el júbilo fulgura
y florece en canciones la llanura.

Y los valles se doran
con multitud de espigas ondulantes;
las márgenes enfloran
campánulas errantes
y floripondios albos y fragantes.

¡Que rueden las esferas
su interminable ronda luminosa;
que canten las praderas
y que nazca la rosa
junto al espejo de la fuente undosa!

Vuelven los áureos días
porque del alto cielo ha descendido
el párvulo Mesías
y al manzano prohibido
en árbol de salud ha convertido.

Al niño Dios
Ojos, que por mis pecados
estáis de llanto cubiertos;
ojos apenas abiertos
y ya en lágrimas bañados.

Ojos de recién nacido
¿qué haré si vuestro mirar
con tanto amor dolorido
cual fino puñal hundido
me viene la muerte a dar?

Pero también si de mí
sintiendo justos enojos
os quitáis, oh dulces ojos,
me quitáis la vida así.

Ojos de mirada buena
que si veis, la muerte dáis
ojos, que, si no miráis
la vida quitáis, de pena;

ya que por mi dura suerte
con verme o sin verme muero
ojos de Jesús, yo quiero
que viéndome me deis muerte

AVE MARÍA DE GUADALUPE

Princesa de los amores:
cuando al aire se desliza
el “Ave” de tu sonrisa,
nacen, de las peñas, flores;
anochecen los dolores
y amanece la alegría.
Tan süave es tu armonía,
tal encanto de Ti mana
que, al pasar por tu ventana,
DIOS TE SALUDA, MARÍA.

¿Cómo vaso tan pequeño
esconde tanta dulzura
y agota toda hermosura
tan diminuto diseño?
¿Por qué tu rostro de ensueño
a todo el mundo encadena
si dicen que eres morena
y que el sol te ha requemado?
Al Sol has enamorado
PORQUE ESTÁS DE GRACIA LLENA.

¡Oh Río de Luz sagrado!
donde se lava mi pena,
oh Varita de Azucena
que brotaste sin pecado:
un panal es tu costado,
tu seno, acopio de trigo;
en Ti concluye el castigo
de la oscura raza triste
pues, desde que amaneciste,
EL SEÑOR ESTÁ CONTIGO.

Bajo de tus azahares
el León se hace Cordero;
Dios se vuelve marinero
para navegar tus mares;
elegida entre millares
cuando el Monarca dormía,
tu olor a nardo subía
hasta sus amaneceres,
por eso, ENTRE LAS MUJERES
BENDITA SERÁS, MARÍA.

Bajo tu Vid florecida,
cobijamos nuestra suerte,
para que, cuando la muerte
nos dé la vida escondida,
cuando el alma, desprendida,
peregrine a tus montañas,
y el cuerpo, en manos extrañas,
baje a la casa del luto
nos sacies Tú con EL FRUTO
BENDITO DE TUS ENTRAÑAS.

SALUDO 

Hoy, con su voz de lumbre, me saludó la rosa…
La mañana invernal
dejaba en el semblante sagrado de las cosas
no sé qué santa claridad.

Hoy, con su voz de lumbre, me saludó la rosa:
su sonrisa inmortal
venía de alguna playa distante y soledosa…
¡Tal vez en una rosa
sonría la eternidad!

VENTANA 

Eres, para mi celda,
puerta de la ilusión,
cárcel sin rejas.

Con tu ilusorio límite separas
al mundo y a mi alma.

A mi deseo de caminar
me das, al mismo tiempo,
clausura y libertad.

Cuando la noche reza
su rosario de estrellas,
a ti se asoma el corazón
para medir distancias
y llegar hasta Dios.

En tu charco de hielo
bebo, por las mañanas
sorbos de cielo.

En tus cuatro horizontes
pace un rebaño azul
de montes.

En tu vaso minúsculo
caben todas las mieles
del crepúsculo.

En tu alacena
huele a pan recién hecho
la luna llena.

A mi melancolía
le deja en tus cristales
la lluvia sus tarjetas de visita.

O en tu reloj de sol
va midiendo sus horas
mi corazón.

Pero aunque estés abierta
nunca dejas salir
a mis tristezas.

NOCHE 

Los ojos, los oídos:
negros alfileteros
de estrellas y de grillos.

ROSA

Un minuto aromático
y después, en el viento, mariposas:
tus pétalos volaron.

CORAZÓN

Fruto maduro,
en mi huerto sin bardas
no estás seguro.

RANA

Junto al agua
de cristal, la rana verde
hacía cristalinas gárgaras.

CIEMPIÉS

Tren de juguetería
quita y pone, quita y pone
al andar su propia vía.

PAISAJE MÍNIMO

Tarde, en el campo, tibia. Lentamente
una nube cruzó la lejanía,
y yo le dije al alma:
“así es la vida…”

El éxodo de tordos vespertinos
—alada noche de las rubias mieses—
lavaba su cansancio
en un charco de sol, al occidente,
y el alma a mí me dijo:
“así es la muerte…”

Después, abrió la noche
su huerto de azucenas y magnolias.
El alma y yo quedamos
en silencio y a solas.

http://www.semanarioguia.com.mx/articles/2013/12/22/benjamín-sánchez-espinoza
http://poesiabreve-briefpoetry.com/benjaminespinoza.html


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