RAFAEL LASSO DE LA VEGA






































Sevilla-España, 1890-1959


SONETO DEL SILENCIO

Tu voz, que no se escucha, se mantiene
en el interno fondo regalada;
y es nuestra propia voz, que aunque no suene,
¡acaso sea la única escuchada!
-Senda escondida, manantial que viene
del infinito en marcha sosegada;
isla que sueña... lascitud selene...
Palabra no sabida ni olvidada.
A esta quietud del alma para el mundo,
nada se acerca tanto y se asemeja
como el cristal inmóvil de la fuente,
que en un silencio vasto -¡el más profundo!-,
y en un éxtasis, ¡todo se refleja
en su fondo, serena y mansamente!

(Rimas de silencio y soledad)

SUEÑOS

¡Oh, dulces sueños míos! No sois para la vida,
ni sois para la muerte. Venís del infinito
magnífico; del fondo distante de un espejo
fantástico; del agua serena de un gran río...
No nacéis ni morís. Sois perpetuos. Brotáis
del tiempo y del espacio. Y atentos al prodigio
de un ser consciente y propio que encarne vuestra esencia,
volvéis a la incorpórea verdad del infinito.
Media luz
Las sombras de la tarde
cubren el aposento.
Se refleja el crepúsculo
de oro en los espejos.
-La lámpara no enciendas
todavía. No quiero
de las sombras amables
ahuyentar el misterio.
Abriré la ventana
hacia el azul del cielo.
La abriré, y entrarán
en un tropel los sueños.

ENIGMAS

A Fernando Villalón, conde de Miraflores

El tiempo que no ha pasado
La ventana que se abre de pronto
La lámpara que aumenta su brillo
El perro aullando en la noche
La llave que se ha perdido
El espejo que no estaba roto
La novia que llora sin motivo
El gato negro que se entró en casa
El vaso que se rompe solo
Los muebles que hacen ruido
La puerta siempre cerrada
El cuadro torcido en la pared
Los tacones que andan en el tejado
El reloj sonando otras horas
El hombre que vuelve a entrar
El desconocido que siempre encontramos
La voz del que no se ve
El can que nos sigue por la acera
El ausente a quien recordamos y no tarda en aparecer.

LLANTO

Yo no te lloro juventud
porque tú reinas en mi ánimo
aunque te escondas de mi rostro
A ti te lloro ingenua luz
clara inocencia -sólo encanto
Infancia mía a ti te lloro
Azul feliz de tanto azul
jardín al fondo de los años
al cielo huido y sin retorno
Para ti es mi único llanto!

28 de febrero de 1940 (Florencia)

Todo vive
Nada es Fingido -todo vive
Hasta las sombras son verdad
Y si yo sueño acaso
es porque el sueño es realidad
y la vida la sombra de mi paso
sobre la eternidad

1940

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